Naomi pensó que lo más difícil de esa noche sería enfrentar a Silas. Resultó que estaba equivocada.
Tras sentarse a la mesa que le habían preparado, el ambiente volvió a la normalidad. Los invitados reanudaron las conversaciones. La música sonaba suave desde un rincón del salón. Los sirvientes iban y venían con bebidas y aperitivos para los asistentes.
De vez en cuando, Naomi conversaba con varias personas que había conocido en el banquete anterior. En su mayoría intercambiaban saludos de cortesía y preguntaban cómo estaban, aunque daba la impresión de que casi todos intentaban familiarizarse con ella.
Varios de ellos también intentaban averiguar quién era el hombre que la acompañaba esa noche. Unos preguntaban de forma directa; otros daban rodeos hasta llegar, al final, a la misma pregunta.
Pero Naomi solo sonrió y desvió la conversación, tal como Lydia le había enseñado unas horas antes.
“No digas nada hasta que sientas que es necesario”.
“Deja que supongan lo que quieran”.
“Tu única tarea es disfrutar de la fiesta”.
Naomi intentó hacer justo eso, aunque no resultaba fácil. Era la primera vez que asistía a un evento así sin Cale ni Lydia a su lado.
En las últimas semanas, sin darse cuenta, Naomi se había acostumbrado demasiado a tenerlos cerca, a saber que, pasara lo que pasara, siempre había alguien a quien podía buscar en medio de la multitud.
Esa noche era diferente. Por primera vez, de verdad tenía que valerse por sí misma. Por fortuna, Chris estaba allí. Aunque ese hombre resultaba fastidioso el noventa por ciento del tiempo, el diez por ciento restante era lo bastante útil para evitar que Naomi se sintiera fuera de lugar.
De cuando en cuando, Chris comentaba algo sobre los invitados que pasaban cerca de su mesa. A veces sobre la expresión de alguien; otras, sobre alguna relación de negocios que le parecía demasiado complicada. Y otras tantas, solo era un comentario trivial que le daba a Naomi ganas de patearlo por debajo de la mesa.
Si Cale y Lydia también hubieran podido asistir a ese evento, ella no habría estado tan tensa. Por desgracia... tenían asuntos mucho más importantes que atender.
Entonces notó algo. El murmullo de las conversaciones a su alrededor fue disminuyendo. Y fue como si algo la hiciera sentirse... extraña.
Sin darse cuenta, dirigió la mirada hacia cierto punto, adonde varias personas más parecían estar mirando también. Y cuando Naomi siguió la trayectoria de aquellas miradas, el corazón pareció detenérsele por una fracción de segundo.
Don Falcon.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...