NARRADORA
—¡Alfa, ellos seguro perjudicaron a Verak! —Gertrudis empezó a manipular la situación; iba con todo y a máscara quitada con Drakkar y esa arpía.
—¿¡De qué hablas?! ¡Drakkar! ¿Dónde está mi hijo? ¡HABLEN DE UNA PUTA VEZ!
—Alfa, nadie sabe y no es cierto eso que dice usted… —Lorenzo enfrentó a la curandera con el ceño fruncido.
Todos dispuestos a defender a Lyra y Drakkar.
—Ellos rescataron a Nana y nos ayudaron a escapar…
—¡No puede ser! —la anciana lo increpó levantando el bastón, con el rostro transformado por la malicia—. ¡Solo están hechizados porque Drakkar…!
—Mamá…
De repente, la voz susurrante de Nana se escuchó y una mano temblorosa agarró la falda de Gertrudis.
—¡Hija! —la curandera se inclinó a abrazarla; sentía el dolor tan profundo de Nana.
Su loba intentaba encontrar la conexión con su cachorra Reina, pero estaba demasiado débil.
—Nana… —miró a los ojos vacíos de la chica que hace unos días resplandecía de vida y miles de sueños para el futuro.
—Ellos me… salvaron… Drakkar y Lyra…
Con la respiración pesada, Nana le dijo, su voz casi inaudible, pero llegó a los oídos de todos los presentes.
—Yo… era la pareja del hijo del Alfa… él… hizo un trato con Verak. Me entregó a ese hombre que me… me abusó y encarceló…
La garganta se sentía como una lija carrasposa, pero Nana se obligó a relatar su mentira mezclada con verdades.
Deseaba llorar, pero ya no tenía ni lágrimas que derramar.
—Luego pelearon por un… objeto que le robaron a Drakkar… el Alfa asesinó a Verak y Verak… le enterró ese cuchillo antes de morir…
—¡NOOOO!
El rugido del Alfa estremeció la mente de todos.
No había sentido la muerte de su hijo al estar tan lejos, pero ahora entendía el dolor que martirizaba su pecho estos días.
La hermana de Verak se arrojó al suelo gritando entre lágrimas.
Su madre había muerto y ahora su hermano.
—¡MIENTES, ARPÍA! ¡MI HIJO NO ES ESE TIPO DE ESCORIA! ¡LO DICES PORQUE ÉL NUNCA TE ACEPTÓ!
El Alfa se arrojó sobre Nana con ganas de destrozarla.
Por esta mujercita escaparse le había traído la maldición a su Verak.
Seguro por defenderla del otro Alfa, fue que lo asesinaron.
Se detuvo en seco en su ataque.
No era lo mismo uno, que más de una docena de lobos enojados, por muy Alfa que fuera.
“¡Líder, nosotros no somos los culpables de la muerte de Verak! ¡Entre en razón, no queremos llevar esto más allá!”
El Alfa se quedó rabioso, pero por mucho que su cabeza estuviese caliente, aún le quedaba algo de sesos.
Tenía más guerreros de su lado; sin embargo, perdería a hombres valiosos en un arrebato.
¡Pero alguien debía pagar por la muerte de su hijo!
Sus ojos rojos se estrecharon sobre la pareja al fondo.
Sus expresiones neutrales y demasiado tranquilas.
Lyra, Lyra, la obsesión de Verak, y Drakkar era su macho.
¿Y si tuvieron que ver con la muerte de su cachorro?
“¿Qué tipo de objeto podría tener Drakkar para que el Alfa y Verak mataran por él?”, preguntó de repente entre dientes.
Su foco estaba en ellos dos.
Mientras más lo pensaba, más se convencía: Nana, Drakkar y esa zorra peliblanca… los tres, iban a morir.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...