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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 842

NARRADORA

— Te amo padre - Nyx susurró, refugiándose en la seguridad de ese abrazo.

Silas nunca las dejaría alejarse; no importa que ambas vivieran con sus mates, siempre volverían a su hogar.

— Yo también las amo, mis pequeñas.

—¡Sí, papá, vendré a desayunar todos los días! —Silas sintió el abrazo efusivo de Lyra por detrás.

—Es una promesa —respondió sonriendo más amplio que nunca, casi deslumbrando a los presentes.

Muchos no lo habían visto reírse jamás, y mejor así, porque lucía peligrosamente demasiado hermoso.

Silas las apretó un poco más, sintiéndose tan dichoso.

Entonces sus ojos se encontraron, en la corta distancia, con los grises que le habían devuelto las ganas de vivir.

Sigrid estaba aguantando a duras penas al ver a sus tesoros abrazados.

Acompañaba lentamente a Drakkar y, a su lado, la Reina Centuria Raven, también aguantaba la emoción de llevar a su hijo Aidan.

—Es hora —Silas les dijo y las dejó ir finalmente.

Dándose toquecitos en las mejillas sonrosadas, Lyra miró a su macho salvaje, que la devoraba con esos ojos medianoche.

Con las botas lustradas, su ropa ceremonial y el cabello negro recogido en una coleta baja, mostraba otro tipo de belleza más “civilizada”.

La mano de Lyra se extendió para tomar la suya, ya que Drakkar se adelantó unos pasos hacia ella.

—Mi Lyra, estás… no encuentro la palabra… no sé… —Drakkar deseaba decirle que era lo más bello de la creación de los Dioses.

Miles de florituras poéticas, pero su propia emoción le enredaba la lengua.

Lyra sonrió, enamorada de este hombre tan increíble.

“Hoy te enseño, mi Drakkar, te voy a decir todas las palabras que estás buscando”, le susurró en la mente, oscuras y pecaminosas promesas.

No importa cuánto aprendiera su deidad inocente, aquí la maestra siempre sería ella.

El corazón de la bestia sería suyo por toda la eternidad.

Drakkar asintió, con la pasión fulgurando en sus orbes. La sostuvo a su lado, esperando el momento adecuado.

Otro que no podía apartar los ojos de su novia era el príncipe de invierno.

—Nyx, estás hermosa, mi amor —le dijo con la voz ronca, dando un paso adelante para tomar la de su compañera.

Antes de soltarse de su madre, colocó un beso en el dorso de la mano de Raven.

—Gracias, mamá, papá… —Aidan miró hacia la primera fila, donde el Rey Alfa Cedrick lo miraba también lleno de orgullo.

Su hermana embarazada lloraba en los brazos de su Beta y le daba todas sus bendiciones en la mente.

Su familia entera apoyándolo y, esta vez, no se alejaría de ellos por nada del mundo.

—Gracias a ti por ser nuestro hijo, mi pequeño príncipe —la mano temblorosa de Raven acarició su mandíbula con amor.

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