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El Valiente Renacer de una Madre Soltera romance Capítulo 475

Fabiola mantuvo la cabeza baja, sumisa, como si solo estuviera ocupada en sacar la basura. Aprovechó el movimiento para apagar la pantalla de su celular y lo escondió con disimulo en el bolsillo de su delantal.

Sin hacer ruido, Fabiola salió del departamento donde estaban Oliver y los demás. Apenas cruzó la puerta, metió la mano en su bolsillo y sacó el celular. Sin dudarlo, envió la grabación que acababa de hacerle a Jaime.

Jaime apenas había llegado a su casa cuando escuchó el sonido de una notificación en su celular. Lo revisó de inmediato y, al ver el mensaje, puso la grabación. La voz de Oliver, junto a la de Leonor, comenzó a sonar, llenando el espacio de intriga y tensión.

Al escuchar los planes retorcidos de ambos, la sorpresa se reflejó en los ojos de Jaime, que poco a poco se transformó en un gesto de desprecio hacia esa pareja tan cínica.

[Transferencia - 100000 pesos]

Sin pensarlo mucho, Jaime mandó la transferencia.

—Bien hecho —dijo, satisfecho.

Fabiola, al ver el mensaje naranja de la transferencia, comenzó a temblar de emoción. Apenas podía contener la alegría.

—¡Gracias, Jaime!

Aceptó el dinero y, con el corazón acelerado, presionó la pantalla del celular contra su pecho. Miró a su alrededor con cautela antes de volver a guardar el celular.

Disimulando su entusiasmo, Fabiola intentó aparentar tranquilidad mientras tiraba la basura al contenedor. Sabía que debía actuar normal, aunque por dentro se sentía a punto de explotar.

...

Al mismo tiempo, Jaime reenvió la grabación de la llamada entre Oliver y Leonor a Santiago Cárdenas. Por suerte, había actuado con cautela y no se precipitó, de lo contrario jamás se habría enterado de la verdadera intención detrás de aquellos dos.

Cuando en el carro de Santiago empezó a sonar la grabación, él parecía distraído, mirando por la ventana, sin darle importancia al principio. Pero, conforme la conversación avanzaba, Santiago frunció el ceño y regresó la mirada al celular.

—¿La familia Santana?

Entrelazó los dedos y los frotó con lentitud, mientras sus ojos se volvían más oscuros y llenos de pensamientos encontrados.

De pronto, Santiago recordó aquel detalle que siempre había pasado por alto sobre la identidad de Ivana: ella era de Santa Fe, de la familia Santana.

El recuerdo de la llamada le dejó una sensación de inquietud.

Santiago pensó que debía hablarlo con Sofía Rojas en cuanto regresara al hotel. Justo en ese momento, la vio salir de la antigua casa acompañada de Maite y Jasper.

Sus ojos se fijaron de inmediato en Sofía. Parecía diferente desde que se divorciaron: irradiaba una luz suave y constante, una calidez que él, antes, nunca había notado.

Santiago sintió un nudo en el pecho.

—Quién iba a imaginar que Jasper Gray fuera tan generoso. Esther Robles está fascinada con el libro Suite de la Modernidad… Si se entera de que te lo llevaste completo, seguro brinca de alegría —comentó Maite López, subiendo al carro detrás de Sofía, en tono juguetón.

Mientras tanto, Jasper acomodaba unas cosas en la cajuela del carro.

—¿Qué pasa? —preguntó Jasper, desconcertado, al ver las miradas de ambas. Se rascó la cabeza y parpadeó varias veces—. ¿Dije algo raro?

Un suspiro profundo escapó de Santiago sin que se diera cuenta.

—Abuela, soy el esposo de Sofía. Es la primera vez que vengo a visitarla después de tantos años. Me siento en deuda.

Apenas terminó de hablar, el cielo se iluminó con un relámpago estruendoso.

Santiago alzó la vista justo para ver el rayo cruzando el cielo azul, que de pronto se llenó de nubes oscuras. En cuestión de segundos, el clima soleado se tornó opresivo, anunciando una tormenta inminente.

La inquietud se apoderó de Santiago. Salió del cementerio con pasos largos y regresó al carro, rumbo al hotel.

—¡Rápido!

Aceleró y, al llegar al hotel, alcanzó a ver a Sofía y los demás subiendo por las escaleras. Eso le dio un poco de tranquilidad.

Apenas entró al hotel, la lluvia comenzó a caer con fuerza, golpeando el suelo como si fueran clavos.

Santiago llegó a su piso y, de repente, se topó de frente con Sofía, quien llevaba el rostro lleno de susto.

Sin querer, ella tropezó y cayó directo en los brazos de Santiago.

El corazón de Santiago dio un vuelco y, sin dudarlo, la sostuvo con fuerza.

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