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Embarazada de tu rival: Ahora soy la Señora Fonseca romance Capítulo 1

En su segundo año de matrimonio, mientras Iris Paredes preparaba el regalo de aniversario para su esposo, encontró un acta de divorcio en la caja fuerte.

*¿De quién es esto?*

Abrió los papeles y, al ver su nombre, el de su esposo y la foto de ambos, se quedó paralizada.

*¿Cómo es que no sabía que estaba divorciada?*

La fecha en el acta era de treinta días en el futuro, exactamente el día del cumpleaños de su esposo, Fabián Salazar.

Llena de ansiedad, acudió al registro civil para averiguar.

Tras verificar en el sistema, el empleado la miró con preocupación.

—Señora, en nuestro sistema solo aparece su registro de matrimonio, no hay ningún acta de divorcio. Estos papeles son falsos. La foto está manipulada, aunque el trabajo es casi perfecto. Incluso el sello oficial parece real. ¿Alguien la ha estafado?

Al escuchar las palabras del empleado, el rostro de Iris palideció.

Sus peores temores eran ciertos.

Fabián había falsificado un acta de divorcio.

*Pero, ¿por qué haría algo así?*

Guardó los papeles, dio las gracias y se dirigió abatida al Grupo Salazar. Quería exigirle a Fabián una explicación, pero al llegar, lo sorprendió siéndole infiel con su media hermana.

El hombre, alto y apuesto, se inclinaba ligeramente para permitir que la joven y hermosa mujer se pusiera de puntillas y le besara la mejilla.

El impacto fue tan grande que su mente se quedó en blanco. No podía creerlo.

—Gracias, Fabián.

La voz dulce y empalagosa de la mujer la devolvió a la realidad.

Empujó la puerta y exigió saber:

—¿Qué están haciendo?

Bárbara Jiménez, con expresión de pánico, se apresuró a explicar.

—Iris, no es lo que parece. Como gané un premio por mi tesis y nuestros padres no están en casa, Fabián me regaló unas joyas para celebrarlo, eso es todo. Si no te gusta, no las aceptaré.

Aunque Bárbara decía eso, apretaba la caja de joyas con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos.

Fabián, por su parte, borró cualquier rastro de ternura de su rostro. Su mano, de dedos largos y elegantes, se posó suavemente sobre el hombro de Bárbara, como si quisiera tranquilizarla.

—Sal un momento —le ordenó.

Bárbara asintió obediente. Al pasar por el lado de Iris, sus ojos brillaron con evidente provocación y triunfo.

Iris sintió un nudo en la garganta que apenas le permitía respirar.

Fabián no mostraba ni un ápice de culpa por haber sido descubierto. Caminó hacia su sillón ejecutivo, se sentó y le sostuvo la mirada con absoluta calma.

—¿A qué viniste? —preguntó con voz fría.

Llevaban dos años de matrimonio. Él siempre había estado absorto en su trabajo y, con el tiempo, se había vuelto cada vez más distante con ella.

Y ahora, su escasa ternura se la entregaba a otra mujer.

Iris sintió una mezcla de dolor y decepción. Apretó los puños con tanta fuerza que las uñas se clavaron en sus palmas; el dolor físico la obligó a mantener la calma.

Capítulo 1 1

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