La protección.
Había surgió el problema con el colegio de Mia, cuando la rubia la fue matricular, al parecer el presuntuoso del director, se negaba a readmitir a Mia, alegando que ya estaba a mitad de curso, y su colegio no era un colegio de elite, Mia debía ir al mismo nivel de los demás por sus propios esfuerzos, aunque la verdad era otra.
Esto lógicamente encendió a la modelo, que consideraba a esas dos, como de su familia, y el director llamó a la seguridad para que la expulsaran del colegió. Con el consiguiente cabreo, repleto de insultos de la fiel Beatriz. Una mujer que no se callaba nada, todo lo que le pasaba por la cabeza lo decía, y la verdad es que dijo mucho, y todo de lo más colorido.
Ante el monumental cabreo que se cogió Beatriz, fue inevitable que llamara al asistente para quejarse furiosa. La reacción de Gordon sorprendió al propio CEO, hasta ahora, el callado y reto de Fletcher, se mostraba a disgusto con todo aquello que tuviera que ver con la modelo, pero al saber que cómo había sido tratada la señorita Walker, como según le contó ella, donde había sido empujada, y agarrada fuertemente por varios hombres de seguridad, que la habían arrojado del colegio, sin contemplaciones, el asistente se enfadó visiblemente, aunque no quisiera admitirlo.
- “¿Quiere que me encargué yo?”- le dijo mi asistente más serio y rígido que nunca, cuando le vino a relatar lo que había ocurrido en el colegio a su jefe, mientras le pasaba el teléfono para que hablara con Bea.
- “No sé quién lo hará, pero o vienen pronto alguno de los dos a arreglar esto, o estrelló mi coche contra a la puerta de entrada, para buscar a ese director y romperle la cara, maldito malnacido, presuntuoso, snob…. ¡Ahhh! ¡Qué rabia tengo!”- se oyó la modelo, a cada palabra de la rubia modelo decía, más molesto observaba su jefe a Gordon, que, aunque era eficiente, y sabía controlar sus emociones, manteniendo el tipo, en este momento, no podía disimular la impaciencia de ir a ese colegio en este momento, para ver qué había pasado.
Al final se decidió que irían Roy, y Gordon lo acompaño, quería saber si tenía la oportunidad de tropezarse con alguna agente de seguridad del colegio en el camino. Cuando llegaron por fuera del colegio donde les esperaba la rubia, fue evidente para todos, que el enfado de la rubia aun le duraba.
- “Se creen que me llegó a decir que, teniendo las limitaciones de Mia, era mejor que fuera a un colegio público, que aceptaran esos niveles tan básicos.”- se quejó Beatriz cuando nos contó lo que había pasado.
El asistente Gordon por su parte no apartaba sus ojos de las marcas que tenía la modelo en sus muñecas y en sus brazos, era evidentes que las habían dejado unos dedos que la habían agarrado fuertemente, dejándole las marcas rojizas, que pronto se harían más evidentes, en su blanca piel.

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