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¡Eres mía, heredera! romance Capítulo 117

El destino.

Durante esa noche no hubo palabras, mientras ambos se amaban sin control. Ellos sabían que la mañana llegaría y que cualquier error, por parte de algunos de los dos, harían que esa maravillosa noche de placer, y ese descubrimiento, quedara sólo en eso, recuerdos.

Bea despertó poco a poco, mientras se sentía abrazada por el hombre, que, durante toda la noche, no la había soltado. Por un segundo se dedicó a disfrutar de esa sensación, mientras tomaba aire, sabía que debían hablar, en la mañana, sabía muy bien, lo que esto era para ella, había sido la mejor experiencia que había tenido con un hombre, debido a los sentimientos que se hombre había despertado en ella, desde el mismo día que lo conoció, también sabía que a Batman podía no haberle ocurrido los mismo, y si era así, no forzaría nada.

- “¿Ya estás despierta, mi diosa?”- esa voz ronca en su oído por la mañana, era como la modelo lo había soñado desde que la había escuchado por primera vez la voz de su Batman, totalmente afrodisíaca.

- “¡No hagas eso!”- le dijo la sincera rubia.

- “¿Qué no haga qué?”- pregunto el asistente con esa voz, mientras sonreía.

- “No me hables al oído, eres peor que un afrodisiaco, y después de lo de anoche, mi cuerpo no puede hacerte justicia, además debemos hablar.”- dijo la directa diosa.

- “Bueno no puedo evitarlo, tienes un lóbulo de la oreja muy sexual, adecuado para que yo le susurre cosas”- dijo el asistente poniendo la voz aún más ronca y susurrante, mientras se lo decía al oído.

- “¡Oh, por Dios! Suéltame, esto es tortura.”- dijo la rubia intentando liberarse de esos tentadores brazos, mientras el asistente reía de una forma muy sexy.

- “Tranquila mi diosa, no hay problema, podemos hablar así, prometo no provocarte más.”- le dijo Gordon, acomodándose a la espalda de la diosa, mientras la abrazaba.

- “Es más fácil decir que de hacer ¿Crees que no noto como una parte de tu cuerpo ya se ha despertado, y está creciendo por segundos? - le dijo la rubia quedándose quieta para no rozar esa parte del cuerpo de bien dotado asistente, aunque en realidad, era lo que deseaba hacer, para ver qué resultado provocaba.

- “Diosa, primero la plática, y después el placer, quizás hasta te puedo convencer de que nos duchemos juntos.”- dijo Gordon besando la mejilla de la modelo.

- “¿Convencer de qué? si no es porque me tiene sujeta, ya yo estaría en la ducha, esperándole.”- dijo la rubia para sí misma en alto. La risa del asistente no se hizo esperar.

- “Te adoro, mi diosa.”- dijo este besándola.

- “Pues yo te amo, y a riesgo de que salgas corriendo por esa puerta, quiero dejarlo claro, demasiadas complicaciones tenemos en la vida como para desperdiciar las oportunidades que nos ofrece el destino, así que sólo te queda dos respuestas posibles, o sales por esa puerta, o me dices que me amas, y te quedas a mi lado toda nuestra vida.”- dijo la rubia totalmente ruborizada, mientras por dentro rezaba que, eligiera la segunda opción.

Por unos segundos el asistente se quedó callado, por unos segundos, y de repente se movió, pero no eligió ninguna de las dos opciones, levantado a su diosa en sus brazos, y comenzó a caminar, desnudo, por la suite.

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