Lástima que esta vez, Pablo no le hizo caso.
Él ya se sentía lo suficientemente sofocado y avergonzado.
¡Él también se sentía como una víctima! Ser atacado de la nada por esa gente no era algo agradable.
Pablo dejó de prestarle atención a Valeria y, con la excusa de que "tenía unos asuntos que atender", abandonó apresuradamente el invernadero de cristal.
Sin embargo, justo antes de darse la vuelta para irse, ¡alcanzó a ver a su hermano Mateo sonriendo con regocijo ante su desgracia!
¡Qué maldito! ¿Desde cuándo su hermano mayor era tan perverso?
¡¿Dónde había quedado eso de ser una familia unida y amorosa?!
Pablo simplemente huyó enfurecido, lo que dejó a Valeria en una situación inaceptable, pero de la que no tenía escapatoria.
Alba no tenía ni tiempo ni ganas de lidiar con un par de pelagatos. Se centró en liderar a los presentes mientras inspeccionaban y trataban minuciosamente todas las plantas medicinales del invernadero.
Con cada especie que revisaba, lograba diagnosticar el problema de manera precisa y ofrecía una solución efectiva al instante.
—Señorita Moreno, usted es realmente asombrosa. Esta demostración práctica nos ha enseñado muchísimo —expresó uno de los expertos con gran entusiasmo.
—Como accionista y ejecutiva del Grupo Moreno, es lógico que busque lo mejor para la empresa.
—Espero que estas técnicas les resulten de utilidad y permitan que estas raras especies botánicas prosperen.
Aunque Alba poseía un carácter bastante frío y solía ignorar por completo a las personas que le desagradaban o le eran irrelevantes,
a la hora de desenvolverse en el ámbito profesional, sabía ser sumamente diplomática y cortés.
—Esta planta en particular es una nueva variedad que yo misma cultivé. Es excelente para el tratamiento de afecciones de la piel y también sirve como un ingrediente farmacéutico invaluable para tratar problemas de salud mental como la depresión y la ansiedad.
Para afianzar su liderazgo entre el personal clave y los especialistas del Grupo Moreno, Alba decidió aportar una planta única de su colección personal.
Ella siempre había sido muy protectora con sus plantas. En su base secreta cultivaba a gran escala una vasta variedad de hierbas medicinales sumamente extrañas.
Desprenderse de una de sus preciadas plantas era una verdadera muestra de su buena voluntad y compromiso con la compañía.
—¡Por Dios! ¿Acaso esta es la Flor Carmesí Desnuda? ¡Esta especie medicinal está catalogada como extinta!

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