—¿Pero que hace esa maldita mujer aquí? — cuestionó Antonella Bennett al mirar a Katherine Holmes, la arruinada ex esposa de su millonario hijo, caminar sobre la alfombra roja de la pasarela Divane, y atravesándole el paso, no le permitió continuar al interior.
Emily Gibson no podía creer que estuviese viendo a aquella miserable mujer allí mismo, en donde solo la alta sociedad estaba codeándose.
—¡¿Cómo te atreves a presentarte aquí cuando no eres más que una pordiosera?! — cuestionó Emily realmente furiosa, intentando tomar del brazo a Katherine para obligarla a marcharse, sin embargo, la fuerte mano de Henry le impidió tocarla.
Henry, también se hallaba genuinamente sorprendido de mirar a su exesposa allí, aunque, recordando el incidente en el aeropuerto y con el gobernador, aquello no era tan descabellado. ¿Con quién se había casado Katherine para tener semejante influencia?, no pudo evitar cuestionarse.
—Basta, Emily, es suficiente. — dijo Henry tajante.
Emily resopló furiosa, y las cámaras grababan todo aquel infortunado encuentro.
—Hazte a un lado, Emily, Antonella no tengo paciencia ni tiempo que perder con alguien tan inferior a mí. — respondió Katherine con arrogancia, y lanzando una mirada gélida a ella y a Henry.
Emily sintió como mil colores se le subían al rostro debido a la rabia, pero mirando a aquel apuesto hombre que en silencio se mantenía junto a ella, sonrió burlonamente.
—Ya veo, así que te has vuelto a casar con otro multimillonario, sin duda no has dejado de ser la misma zorra cazafortunas que siempre has sido… —
Una bofetada resonó sobre la alfombra roja. Katherine, había abofeteado a Emily en el rostro interrumpiendo así su perorata, tal cual Emily se lo había hecho a ella, hacía ya siete años. La hermosa rubia no estaba dispuesta a tolerar los insultos de nadie.
—Ahórrate tus palabras para ti misma, Emily Gibson, que yo no tengo interés alguno en escucharte. — dijo Katherine, y del brazo de Jackson, ambos continuaron su camino hacia el interior del recinto.
—¡Esto es intolerable!, ¿Cómo es posible que le permitan entrar a la chusma a un evento tan prestigioso e importante?, ¡Seguridad!, ¡Seguridad! — comenzó a gritar Antonella, haciendo que los vigilantes le impidieran el paso a Katherine, quien tan solo soltó una risita ante la ridícula situación.
—Eres incasable, vieja bruja, gracias a mi es que ustedes tienen invitaciones a este evento, de lo contrario, alguien como tu o como Gibson, jamás habrían sido consideradas como invitadas. — respondió Katherine.
—¡Ja!, Por supuesto que estas mintiendo y te estás dando una importancia que no tienes y que jamás has tenido. Señores, por favor revisen el bolso de esta mujer, estoy segura de que no tiene consigo ninguna invitación. — aseguró Antonella con desdén.
—Basta madre, por favor, te estas dejando en ridículo a ti misma y a mí también. Katherine, por favor, lo lamento, esto no es correcto, y no voy a permitir que te humillen de esta manera. — dijo Henry interviniendo entre su exesposa y su madre.
Katherine le dio a Henry una mirada llena de frialdad.
—Creo, que llegas siete años tarde para eso, Henry. Además, no necesito tu ayuda. — respondió la hermosa y altiva rubia.
Tomándola de la mano con una mirada suplicante, Henry miró los helados ojos verdes de su exesposa.
—Katherine, por favor, hablemos un momento. — pidió Henry.
Jackson, aunque le había prometido a Katherine no intervenir ocurriera lo que ocurriera, no pudo evitar interponerse entre ella y Henry Bennett, obligando a este último a soltarla.
—Señor Bennett, por favor, mantenga sus manos lejos de Katherine. — exigió Jackson demandante.
Ambos hombres se miraron con desprecio y odio.
—Pero, ¿Qué sucede aquí?, Katherine, estas llegando tarde querida, por favor, entra de una vez. — dijo Carl Valentino, ante la mirada atónita de Emily y Antonella, quienes no podían creer que el famoso diseñador le hablara con tales confianzas a aquella mujer que ambas consideraban una miserable.
—Lo lamento Carl, pero tuve algunos contratiempos. Por favor, asegúrate de que nuestros invitados se pongan cómodos para el espectáculo. — respondió Katherine mirando con fingida indiferencia a su exesposo.
Emily asintió, y con premura, se levantó para alcanzar a Henry. De ninguna manera lo dejaría en las manos de aquella mujer a la que odiaba.
—Henry, por favor, espera, bebamos algo juntos, después de todo, creo que debemos de hablar. Tu madre quiere que sea yo la mujer que se convierta en tu esposa. — dijo Emily colgándose del brazo de Henry.
El apuesto magnate, rápidamente se sacó a aquella mujer de encima.
—Ese es solo el deseo de mi madre. Ya te lo he dicho, Emily, no me casaría contigo ni, aunque fueras la última mujer del planeta. — respondió Henry completamente tajante.
—¿Y porque no?, Katherine te engañó, y ahora mismo está con otro hombre, además, ella no tiene mi apellido, ni siquiera tiene en que caerse muerta aun cuando luce como una de nosotros. ¡Ella no te merece y yo sí! — gritó Emily con frustración, llamando un poco la atención de las personas cercanas.
Acercándose a ella, Henry puso uno de sus dedos sobre los labios de Emily Gibson.
—Tu no me agradas, y jamás lo has hecho, así que no me importa lo que tengas, jamás me casaré contigo. Y Katherine, es mi asunto. — y dicho esto, el apuesto magnate se alejó de la caprichosa mujer.
En ese momento, y con Emily punto de replicar detrás de Henry, las luces en el escenario cambiaron.
—¡Por favor, recibamos a la anfitriona de esta noche, la hermosa y talentosa Katherine Holmes, quien, mostrando su rostro por primera vez, ha traído para todos ustedes, su nueva colección Divane! — gritó el presentador.
Katherine salió en el escenario, con las luces directamente sobre ella, haciéndola lucir mucho más hermosa y radiante.
—Gracias a todos por acompañarnos esta noche, mi nombre es Katherine Holmes, y yo soy la diseñadora detrás de Katherine Divane. —
El rostro de Emily Gibson, así como el de Antonella Bennett, se desfiguraron en rabia en ese momento. Henry, contuvo la respiración durante un momento ante aquella sorpresa.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Exesposa al ataque! Ceo, tengo a tus gemelos.