Entrar Via

¡Exesposa al ataque! Ceo, tengo a tus gemelos. romance Capítulo 16

En aquella elegante mansión, Emily Gibson continuaba murmurando por lo bajo, mientras guardaba en una bolsa plástica los restos de su colección Divane que había roto ella misma. Tenía que hacerlo ella, de lo contrario si lo hacia una de las sirvientas, se darían cuenta de que su vida no era para nada el idilio feliz que a ella le gustaba presumir, y ella, siempre, había vivido de apariencias.

Dejando aquellas bolsas escondidas en el enorme closet, Emily se sentaba en la cama. Katherine se había marchado siete años atrás, y ella, haciéndose pasar por una buena amiga para Henry, había tenido la intención de meterse en su cama; lo había engatusado haciéndose pasar por una buena persona que siempre estuvo allí para apoyarlo en medio de su sufrimiento por haber sido traicionado por su esposa, pero, aun así, aquel apuesto magnate no quiso estar con ella. Se había dedicado a perseguir a Henry solo medio año después de que Katherine se marchara, y aun cuando siempre había vivido rodeada de lujos y comodidades, aun cuando ella era la más adecuada para ser la esposa del heredero Bennett, el simplemente la había despreciado. Lo tenía todo en la vida…sin embargo, no era la dueña de lo más importante, el corazón de Henry.

Henry Bennett tan solo tenía ojos para Katherine Holmes, y la odiaba profundamente por ello.

Encendiendo el televisor, en la pantalla saltaba a la vista la imagen de una rubia sonriente que presumía de su éxito como diseñadora, y sin poder soportarlo, Emily maldecía a Katherine por lo bajo al mismo tiempo que apagaba el televisor. Henry se había convertido en un ebrio sin propósito al que algunas noches al mes, haciéndose pasar por su amiga, tenía que soportar mientras el lloraba por su Katherine. A pesar de ofrecerse a él, Henry jamás la tocaba; apenas y si le sonreía, su ex prometido y el hombre al que ella amaba, pasaba su vida llorando por la mujer a la que debía de olvidar y eso tan solo la había hecho odiar aún más a Katherine, pues Henry fue incapaz de olvidarla.

Emily vivía una vida muy infeliz, sin embargo, se empeñaba en mostrarle al mundo que era todo lo contrario. La relación con su ex prometido ya era casi nula, pues Henry siempre le recordaba que el siempre amaría a Katherine y a nadie más. La relación con sus padres tampoco era la mejor, pues ellos jamás la quisieron al considerarla inferior en cuanto a belleza y elegancia en comparación a Katherine, quien le había arrebatado a su hombre y por ende era merecedora ante sus ojos.

Con lágrimas en los ojos cargadas de rabia y despecho, la rencorosa mujer se levantó de la cama, y salió hecha una furia de su lujosa habitación, iría a hacer lo único que le daba un poco de dicha a sus días amargos: ir de compras, después de todo, había desechado y destruido gran parte de su closet, y tenía que comprar ropa nueva de diseñadores dignos para compensarlo.

Al otro lado de la ciudad, Katherine ya se había instalado en su nueva residencia en Uper East Side, y aquella era una lujosa y enorme vivienda de primera que se hallaba en un sector muy exclusivo de New York; un lujoso enclave residencial en las verdes laderas de Central Park. Aquel edificio era muy lujoso, quizás, demasiado, pero sus hijos Gabriel y Emma estaban realmente felices de estar allí.

Mirando a sus pequeños desempacando junto a María y dos sirvientes más, sonrió para sí misma al sentirse orgullosa de todo lo que había logrado. Katherine se preguntaba, ¿Qué diría Henry al ver que no terminó en la miseria como todos ellos esperaban? Aquel pent-house era incluso mucho más lujoso que la mansión que una vez compartió con él.

—Señora Holmes, ya me he comunicado con la prensa, el viernes por la noche, todos los medios más importantes estarán en la gala de inauguración de su tienda física. — decía el agente publicitario de Katherine.

—Bien, entonces ya tenemos todo listo. — respondió Katherine con tranquilidad.

Había esperado mucho tiempo para hacer aquello, y su regreso triunfal a la ciudad de su humillación, estaba ya preparado. Caminando hacia su habitación, abrió el enorme closet en busca de aquella prenda ideal para su mejor momento, por supuesto, últimamente tenía muchos “mejores momentos”, pero nunca era suficiente si se trataba de humillar a los Bennett y a los Gibson.

Un vestido rojo, meditó para sí misma. Un vestido aún más vistoso y elegante que aquel que había usado en aquella fiesta de la cual la sacaron casi desnuda. Aquello seria simplemente fascinante, un manjar delicioso del que no quería dejar de comer.

Capítulo 16: Celos y verdades. 1

Capítulo 16: Celos y verdades. 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Exesposa al ataque! Ceo, tengo a tus gemelos.