Aquella tarde, Katherine Holmes firmaba algunos documentos en su oficina. Todos se habían marchado hacia una media hora atrás, quedando solo tres empleados en la tienda para atender a los clientes. Tal y como lo esperaba, las tiendas Divane estaban en su punto más álgido, y ya se estaban acomodando a la altura de marcas de renombre como lo era Chanel. En New York, todo está resultando en un rotundo éxito, y más pronto que tarde, su venganza habría concluido, y ella estaría junto a sus hijos de regreso en Londres…tal y como lo había planeado.
Terminados sus deberes, la hermosa rubia salía de su oficina para pasar a comprarse algo para cenar, y de allí, iría a casa…no había tenido la oportunidad de celebrar su cumpleaños junto a sus gemelos, y lo estaba echando de menos; quizás, el fin de semana podrían pasarlo viendo películas, y, ¿Porque no?, quizás invitar a Jackson a pasar el tiempo con ellos, después de todo, se hallaría casi completamente sola en aquella enorme ciudad, si no fuera por Jackson Williams.
Las palabras de su padre, hicieron eco en ella…tal vez, en algún momento, debería de intentar enamorarse de alguien más…sin embargo, en su corazón herido, ya no había espacio para nadie, pues ella no estaba dispuesta a sufrir una traición de nuevo.
— Hola, Katherine, ¿Esperas a alguien? —
Aquella voz a la que reconoció de inmediato, logró sacar una sonrisa irónica en el rostro de Katherine, quien al voltear pudo ver a aquella mujer que le había arruinado aquel día.
—Supongo que debería decirte que esto es inesperado, pero no lo es en lo absoluto, dime, Emily Gibson, ¿A qué debo tu desagradable visita? — cuestionó Katherine dando una mirada fría a la mujer.
Emily sonrió. — Si tienes algo de tiempo, pordiosera, charlemos un poco, de mujer a mujer, te invito un café…creo que es momento de dejar algunas en claro respecto a Henry, y no aceptaré un no por respuesta. — dijo.
Katherine soltó una risita divertida.
—Se demasiado bien que no eres el tipo de persona que acepta un no, tuve que verte casi cada día después de que Henry decidió romper su compromiso contigo porque no aceptaste que él no te quisiera. Sin embargo, lamentablemente para ti yo no soy Henry, así que no tengo intención alguna de complacerte. No me interesa lo que tu o el tengan entre manos, ni mucho menos me interesa lo que haces con ese hombre, así que no hay nada que tengamos que aclarar entre nosotras. Ahora, se me hace tarde para asuntos que verdaderamente si me importan, y no tengo tiempo que perder contigo. — respondió Katherine quien de inmediato pasó de lado a Emily, quien furiosa por su desplante, la tomó con firmeza por el brazo.
—No te hagas la importante, pordiosera, puede que ahora tengas fama y fortuna, pero eso no te vuelve superior a mí, aun cuando tengas tanto dinero, jamás dejaras de ser tan solo una gata de barrio marginal que no tiene un buen ni prominente apellido, así que no cometas el error de compararte conmigo, porque lo lamentaras. — aseguró Emily con aires de superioridad.
Delicadamente y con discreción, Katherine se zafó del agarre de aquella mujer, y luego la miró de arriba abajo.
—Jamás cometería el error de compararme contigo, Emily, yo no suplicó ni jamás suplicaré por el amor de un hombre, así que claramente no somos iguales. Yo tengo dignidad…y tú, solo dinero. Ten una buena tarde y bebe ese café, creo que lo necesitas. — respondió Katherine con una sonrisa triunfal, para luego marcharse de allí.

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Exesposa al ataque! Ceo, tengo a tus gemelos.