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¡Exesposa al ataque! Ceo, tengo a tus gemelos. romance Capítulo 32

Aquel día, John había decidido visitar a Katherine con una propuesta. Todas las miradas se amontaban para verla pasar en aquellos blancos pasillos. Dependientas, costureras, y personal diverso, no despegaban la vista de aquella hermosa mujer de cabellos rubios, que siempre lucia elegante y recta. Sus ojos eran simplemente impresionantes; agresivos en extremo, y seductores al borde del infarto. Su cuerpo era hermoso; no se notaba que era la madre de dos pequeños, hacia soñar a los hombres, y quizás, a algunas mujeres también.

John observaba como era prácticamente inevitable que la mayoría de las personas en ese lugar, mirasen con tanta atención cada enérgico paso que daba Katherine Holmes. No era difícil darse cuenta de que Katherine era una mujer hermosa, realmente lo era, sin embargo, le parecía interesante notar la admiración que la mayoría de esas personas parecían sentir por ella, y es que, francamente, Katherine había demostrado ser una mujer realmente impresionante.

Había vivido un infierno ella sola y, suponía, que con sus dos misteriosos hijos a cuestas. Desde el recóndito rincón más humilde, Katherine había logrado no solo salir adelante, si no convertirse en una diseñadora exitosa que era también la dueña de esa y muchas otras tiendas tan exclusivas, y la directora de su propio proyecto. Su presencia imponía, Katherine era intimidante, una mujer que realmente había triunfado por mérito propio; la mayoría de los hombres no podrían con una mujer así, eso le quedaba claro, por ello, no les quedaba más remedio que admirarla a la distancia.

Resultaba encantador saber que su hermano mayor había dejado marchar a una mujer así, si él fuera tan imbécil como lo fue Henry, seguramente habría vivido arrepentido el resto de su vida, meditó.

—Bien, pasa, hablemos dentro, espero que tengas algo importante que decirme, hoy es un día de mucho trabajo, recibiré a un par de inversionistas y tendré la entrevista para elegir a mi director ejecutivo en este lugar. — dijo Katherine mirando los documentos que tenía en las manos.

John dibujo una sonrisa torcida.

— Entonces, debo de suponer que no tienes ni idea de a quien vas a entrevistar para el importante cargo que tienes vacante. — dijo sentándose a sus anchas en aquella cómoda silla giratoria.

—No, en realidad no, pero mi asistente me ha dicho que el hombre tiene un CV realmente impresionante, el corroboro la información y en efecto es una persona muy capaz, completamente apta para ocupar el cargo, ¿Por qué preguntas eso? — cuestiono Katherine levantando su mirada hacia John.

—Bueno, señorita, esta frente a John Bennett, el impresionante hombre que envió su CV y que fue evaluado correctamente por su asistente, hoy vine para una entrevista con la dueña de este lujoso lugar y también con varias propuestas que podrían parecer interesantes, como usted debió de leer en mi CV, soy el dueño de una importante farmacéutica en otro país y un doctor especializado que no ejerce actualmente, pero estoy más que capacitado para ejercer como director de una empresa, así que, ¿Damos comienzo, Katherine? — dijo John con algo de burla divertida.

Katherine se sorprendió de aquello, y buscando el CV de su candidato, efectivamente se trataba de John Bennett.

—No lo entiendo, ¿Por qué querrías trabajar como director ejecutivo si eres millonario? Esa oportunidad la puede aprovechar alguien que en verdad necesite el trabajo. — dijo Katherine frunciendo el ceño.

John se levantó de su silla y se sentó sobre el escritorio de Katherine.

—Bien, eso es cierto, sin embargo, tú y yo hicimos un trato, ¿Lo recuerdas? Estamos planeando una gran venganza en contra de mi hermanito, además, ¿No has pensado en la posibilidad de que alguien dentro de esta ciudad, entiéndase mi madre, planee infiltrar a alguien para conocer a su rival? Katherine, eres una mujer sorprendente, inteligente y exitosa, pero, te falta colmillo para estos bisnes de los negocios, llegaste aquí con una propuesta excelente, un lugar de primer mundo con costos muy por debajo que lo que normalmente un lugar de este nivel cobra normalmente por servicio personalizado, y te has ganado un nombre a nivel mundial, ósea que, mi aventurada diseñadora Holmes, has apuntado todas las escopetas hacia tu persona y tu lugar, créeme, conozco a mi madre, se cómo ella juega sus cartas y mientras el señor Henry Bennett es un lobo de los negocios, tu aun eres una tierna ovejita que es demasiado atrevida, no niego que eres una fiera, pero hay cosas que desconoces por completo y te hará falta mi ayuda. — dijo el hombre entre el sarcasmo y la seriedad.

Capítulo 32: Un casto beso. 1

Capítulo 32: Un casto beso. 2

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