—Él ya lo sabe todo. —
Katherine le había dicho a John aquella frase, y el joven y apuesto hombre se había quedado congelado en su sitio.
—¿Él sabe sobre los niños? — cuestionó John sintiéndose más allá de la sorpresa.
Katherine Holmes asintió. El murmullo de las personas en aquel restaurant rompía el silencio que se había formado entre ambos. Aquello, no era simplemente posible, ¿Cómo era que su hermano mayor se había logrado comprobar el ADN de los hijos de Katherine?, ¿Cómo se había atrevido?, se cuestionaba John que se hallaba completamente furioso por el atrevimiento de su hermano; Henry había sobrepasado la línea, concluyó.
—No se aun como es que logró hacer la prueba genética…pero es inevitable, él lo sabe todo, y los niños también ya lo saben…incluso desde antes de que el propio Henry lo supiera, Gabriel y Emma lo supieron por una vieja fotografía, y lo buscaron…ahora comprendo que el incidente con mi departamento, no fue un accidente; ellos hicieron todo lo posible por arrastrarnos hacia el mismo edificio en donde vive tu hermano para poder acercarse a él…después de todo, es su padre, y yo reconozco que no tenía derecho alguno de privar a mis hijos de ello…ahora mismo, ya he tomado la decisión de permitir la convivencia, por mis hijos y tan solo por ellos, es que voy a permitirle a Henry el verlos…yo, no puedo hacerles más daño del que les he hecho. — dijo Katherine con una amargura evidente carcomiendo su corazón.
Tomando las manos de Katherine, John asintió, comprendiendo que Katherine no buscaba que el aprobara lo que había decidido hacer, si no un apoyo moral por este momento tan difícil que estaba atravesando en su vida. Aquella era una mujer muy fuerte; la decisión que había tomado no era para nada la más sencilla para ella, en realidad y conociendo bien el rencor que ella guardaba por su hermano, aquello que estaba haciendo era un sacrificio indescriptible y todo por el inmenso amor que le tenía a sus pequeños…Katherine, era una buena madre.
—No importa lo que pase, voy a apoyarte…y aunque sé que lo hizo Henry no fue lo correcto, creo que puedo comprenderlo un poco…el, desde hace tiempo sospechaba que tus hijos podían ser suyos, así que me había pedido investigar más al respecto, pero me negué a hacerlo…lamento mucho que estes pasando por todo esto, Katherine, pero quiero que sepas, que voy a protegerte, pase lo que pase. — dijo John con sinceridad.
Katherine sonrió.
Luego de un rato de charlas y una buena comida, Katherine se despedía de John; tenía que acudir al hospital antes de que se hiciera más tarde, para darle otra visita rápida a la nana María. Ninguno de los dos, se había percatado de que todo el tiempo habían sido observados por Arthur Gibson que los miraba con interés.
—¿Cómo te atreves a decirme que tenemos que hablar de mi exesposa y la madre de mis hijos?, se muy bien que te has visto con ella, que sientes algo por ella, pero Katherine fue mi esposa, y tu no tenías ningún derecho a poner tus ojos y tus manos sobre ella y aun así lo hiciste…me traicionaste…tu mejor que nadie sabias lo mucho que he sufrido sin ella en mi vida…y me ocultaste que sus hijos, eran también mis hijos, aun así, te atreves a venir hasta aquí y llamarme hermano. — reprochó Henry con amargura y lágrimas en los ojos.
Zafándose del agarre de su hermano mayor, John dio una mirada cargada de desprecio a Henry.
—¿Dices que yo te he traicionado?, ¿No fuiste tu quien me traicionó primero a mi enviándome a ese maldito internado al otro lado del mundo?, me querías lejos tan solo porque defendí a la mujer a la que tu con crueldad señalaste de serte infiel, y permitiste que todos humillaran. Katherine jamás te traiciono, como yo tampoco lo hice…y ahora me reprochas esto como si tu verdadera intención no hubiese sido la de sacarme de en medio para heredarlo todo…eres un miserable…, quiero que dejes en paz a Katherine, ella no merece sufrir aún más por culpa tuya…y yo, yo estoy dispuesto a amarla, a cuidarla, y a hacerla tan feliz como tú no pudiste hacerlo… — respondió John dando una mirada cargada de dolor y decepción a su hermano mayor.
Ambos hermanos, se miraron con profundo dolor y un resentimiento que los hería en lo más profundo. En ese momento, Henry, soltaba el primer golpe sobre el rostro de su hermano menor. Una pelea postergada durante demasiado tiempo había dado comienzo.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Exesposa al ataque! Ceo, tengo a tus gemelos.