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¡Exesposa al ataque! Ceo, tengo a tus gemelos. romance Capítulo 61

En el corazón de New York, Arthur Gibson cenaba en un lujoso restaurant. Varias mujeres hermosas y jóvenes le lanzaban miradas sugerentes, dejándole ver las seductoras intenciones que tenían consigo. Las mujeres, concluía una vez más para sí mismo, no eran más que un juego divertido de una sola noche; un artículo de úsese y tírese que podía ser o no ser de lujo.

Realmente, Arthur nunca había querido comprometerse; la idea de casarse, tener hijos, y pasar el resto de su vida junto a una sola mujer, le parecía demasiado ordinaria y aburrida, nada que realmente quisiera para el mismo que prefería la aventura y la cacería, así como los amores de una sola noche. Sin embargo, su madre quería que conociera y enamorara a la tal Katherine Holmes, a la que solo había visto una vez y hacía ya un par de años en Milán, ni siquiera la había visto de cerca, y realmente no la conocía del todo, solo sabía que era la amada exesposa de Henry Bennett, y tan solo por esa razón es que había aceptado el reto.

Conquistaría a la exesposa de su acérrimo rival, y se casaría con ella sin renunciar a los privilegios de la soltería, pues no planeaba amarrarse a una sola mujer jamás.

—Vaya, vaya, ¿Pero que tenemos por aquí?, pero si es el malcriado y caprichoso hijo menor de los Gibson, así que finalmente regresaste de Palermo…me sorprende que hayas logrado graduarte de la universidad tomando en cuenta que tu vida allí solo eran excesos. — dijo John Bennett a las espaldas de Arthur.

Arthur Gibson inmediatamente dibujó una mueca de desagrado, cuando sus ojos se encontraron con los de John. Habían sido compañeros en la universidad de Palermo, pero jamás se habían llevado bien, pues John Bennett era un tipo demasiado irreverente, brillante, pero un desgraciado rebelde que siempre buscaba la manera de humillarlo, además de ser el hermano menor del hombre al que aborrecía.

—Pero si es el insignificante hijo menor de los Bennett…dime, John, ¿Ya te acostumbraste a ser el segundón?, ¿O sigues creyendo que algún día vas a ser tú la cabeza de tu familia?, comparado con tu hermano, tú no eres nadie, y eso, todo el mundo lo sabe. — respondió Arthur con molestia y con deseos de provocar.

John sonrió; aquellas ofensas del secundario ya no le afectaban en lo más mínimo; por su propia cuenta había logrado sobresalir creando empresas y convirtiéndose en millonario, mientras que Arthur Gibson seguía refugiado bajo la falda de su madre; el pobre infeliz no era capaz de hacer nada por si mismo, y siempre se había valido de su prominente apellido e influencia para destacar, nada loable desde su perspectiva.

—Di lo que quieras, estamos en la misma posición, él bebe de mamita no va a heredar nada de lo que corresponde a los Gibson en favor de su hermana mayor. — respondió John con sarcasmo.

¿Quién era aquella mujer cuyo rostro le pareció demasiado familiar?, ¿Acaso aquella belleza era la pareja de John Bennett? Se cuestionó Arthur a sí mismo.

Obsesionado, Arthur llamó a uno de los meseros, para cuestionarle el nombre de aquella mujer que le pareció demasiado familiar.

—Es la señora Katherine Holmes, la diseñadora. — respondió el mesero casi con indiferencia.

Arthur sonrió para sí mismo; aquella era la misma mujer que había robado el prometido de su tonta hermana mayor, el amor de Henry Bennett, y, al parecer, alguien también demasiado importante para John Bennett. Aquella misión que le había dado su madre, sin duda alguna, era algo que iba a disfrutar demasiado en cumplir, pues la afamada Katherine era toda una belleza a la que no le molestaría en lo absoluto tener como una esposa de trofeo. Mirandola fijamente, Arthur también sintió que, al poseerla, dejaría humillados a los pavoneados hermanos Bennett, y les haría pagar por las humillaciones que le habían hecho en el pasado, aquello, había concluido. Aquella mujer, definitivamente, debía de ser suya, se prometió a sí mismo.

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