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¡Exesposa al ataque! Ceo, tengo a tus gemelos. romance Capítulo 75

—Todo lo recaudado esta noche, será entregado a la fundación Esperanzas y sonrisas, del convento de Calcuta para los huérfanos de… —

Katherine, no escuchaba palabra alguna de lo dicho por el anfitrión de aquel elegante evento. A su lado, se hallaba Jackson Williams sonriendo y charlando con los demás invitados de elite en aquella velada. El gobernador, se acercaba a ella junto con su hija para saludarla, mientras Emily Gibson observaba desde un rincón como Katherine Holmes nuevamente estaba sobresaliendo con aquel vestido tan glamoroso en color negro que llevaba puesto, y que en su corte de sirena y el brillo de las gemas Swarovski la hacían resaltar entre la multitud. Aquel vestido, por supuesto, debía de pertenecer a la nueva línea de Divane ya que una prenda así jamás le habría pasado por desapercibida.

Henry, quien también había sido invitado a la gala, observaba a su exesposa junto a ese hombre de apellido Williams con el que había llegado a la ciudad. Y viendo como este la tomaba de la cintura para avanzar junto a ella, se sintió celoso…Katherine había sido suya nuevamente tan solo una noche antes, y aquellos celos tan intensos los sentía a flor de piel.

Sintiendo el peso de una mirada, Katherine observó disimuladamente a Henry, quien no le despegaba la mirada. Su corazón dio un vuelco en sí mismo cuando noto aquella mirada tan penetrante y cargada de celos, que el apuesto magnate le estaba dirigiendo. Recordando aquella sensación de sus manos grandes y fuertes tocando su cuerpo desnudo, la hizo sentirse vulnerable. Había jurado vengarse de él, destruir todo aquello que más valoraba, sin embargo, su débil corazón y aquella ansiedad por nuevamente yacer con el sobre la cama, la invadieron nuevamente.

—Me alegra mucho que los negocios vayan tan bien, aunque era de esperarse ya que tus diseños son fabulosos. — decía Martha Jones notando las miradas que la rubia dirigía hacia cierto caballero de apellido Bennett. — Aunque veo que tus pensamientos, ahora mismo, están dirigidos hacia cierto caballero. — dijo la joven con una sonrisa traviesa.

Katherine enrojeció de vergüenza al haber escuchado a la perfección aquello ultimo dicho por Martha, la hija del gobernador y su única amiga.

—Oh no, yo no estaba… ¿tanto se me ha notado? — cuestionó Katherine.

Martha soltó una risa.

—Puedo decirte que se nota a kilómetros que el interés es mutuo…sin embargo, ese hombre no está disponible por el momento. — respondió la joven.

Curiosa, Katherine alzó una ceja.

—¿A qué te refieres? — cuestionó.

—Escuche a mi padre hablando con la señora Gibson el otro día, y ella aseguró que Henry Bennett, pronto se casaría con su hija Emily como se tenía previsto desde hace años, sin embargo, hace casi una década, supe que el primer compromiso se había roto porque Bennett se enamoró de otra mujer y el rompió con Emily Gibson, y esta vez las madres de ambos no están dispuestas a que eso vuelva a pasar y están presionando a Bennett para que acepte a la Gibson. — dijo Martha.

Katherine dibujó un semblante sombrío y serio. Henry estaba a punto de comprometerse con la misma mujer que mintió y los separó, y aquello la llenó de rabia y de dolor.

—Te he dicho que no me toques así…nosotros no somos nada, Emily, será mejor que lo vayas comprendiendo. — dijo Henry con frialdad.

Emily, notando que Katherine no les apartaba la vista, sintió entrar en desesperación ante el desprecio de Henry, y en un acto impulsivo y desesperado, se arrojó a los brazos del hombre y lo besó con apasionado desespero.

Katherine sintió como algo se rompió dentro de ella, y rápidamente apartó la vista, sin embargo, con lágrimas en los ojos, al volver a mirar pudo ver como Henry, con un brusco empujón, aparto a Emily Gibson de sí mismo, y caminó hacia el tumulto de personas en donde se encontraba el gobernador. Jackson Williams, que también lo había visto todo, notó las lágrimas que resbalaron del rostro de la mujer que amaba, y sintió como si mil puñales le atravesaran el pecho.

Katherine Holmes, seguía amando profundamente al hombre del que prometió vengarse.

Acercándose a ella, Jackson la apartó de la hija del gobernador, y sintiendo rabia y celos, apretó inconscientemente más fuerte su agarre sobre el brazo de la rubia.

—Creo que ya no tenemos nada que hacer por aquí, Katherine, y se hace tarde para la reservación que he hecho, por favor, vayámonos. — pidió Jackson dando una mirada de advertencia a Henry Bennett que no apartó la mirada de ambos.

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