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¡Exesposa al ataque! Ceo, tengo a tus gemelos. romance Capítulo 78

Aquella mañana no comenzaba como muchas otras. El cielo fuera de la ventana de esa recamara que no era la suya, se notaba tan gris como sus ánimos estaban en esos momentos. Mirando a su costado, Katherine pudo ver como Jackson se hallaba durmiendo casi como un bebé. Completamente entregado a los brazos de Morfeo, mientras ella sentía su alma tan resquebrajada como el cristal de una copa que se había roto sobre el suelo.

Levantándose de la cama en donde, de manera fría y casi sin moverse, se había permitido dormir sin situaciones sexuales con Jackson, ya que él le prometió tomarla como mujer solo hasta el momento en que estuviesen casados, aunque ella, no sentía amarlo. Entrando a la tina de agua caliente en el baño de su ahora prometido, Katherine sintió como se desmoronaba en mil pedazos y gruesas lagrimas comenzaron a resbalar de sus mejillas, lagrimas que lograban disfrazarse entre el agua que le escurría por el rostro.

¿Por qué había aceptado casarse con un hombre al que no amaba? La respuesta no era difícil de deducir; ella le debía todo a ese hombre. Mirando el hermoso, delicado, y costoso anillo de diamantes en su mano, nuevamente aquel abrumador sentimiento de soledad la invadió y la realidad la golpeo con violencia en la cara.

Ella iba a casarse con Jackson.

Abrazando sus piernas, se sintió sucia, se sintió despreciable y una gran mentirosa. El rostro de Henry se había dibujado en el agua, y Katherine, dejo salir sus lágrimas aún más. ¿Era ella una mala persona?, ¿Estaba cometiendo un error al aceptar casarse con Jackson tan solo por sentirse en una eterna deuda hacia con él? Sus pensamientos estaban tan confusos y enredados, que la hicieron sentir un fuerte dolor de cabeza.

Saliendo de la tina, se vistió rápidamente con el mismo vestido que Jackson le había mandado el día anterior para usar en esa “noche especial” que él le había preparado. Mirándolo una vez más antes de salir de la habitación sin intención alguna de despedirse de él, y para tomar el taxi de aplicación que había pedido, nuevamente se sintió miserable y culpable. En ese momento tan solo quería huir y esconderse del mundo, en ese momento en que se sentía tan sucia como una basura, tan solo quería desaparecer.

Saliendo de aquella alcoba en donde el Duque durmiente se quedaría hasta tarde descansando con aquella sensación de triunfo, Katherine abordó aquel taxi que la llevaría hacia el único refugio seguro que ella conocía: los brazos de sus hijos.

¿Qué podría hacer? ¿Cómo sobreviviría a eso?

Mirando su mano vacía se sintió un poco aliviada. Aquel anillo que Jackson le había dado y que ella aceptó tan solo por sentirse en deuda, lo había dejado sobre el tocador de su alcoba, allí, dentro de su cajita, lejos de la vista de ella y la de Gabriel y Emma. Pronto, estaba segura, Jackson le anunciaría al mundo que estaban comprometidos…y ella, no sabría qué le diría a Henry…ni que les diría a sus pequeños hijos.

En su departamento, Jackson despertaba de su profundo sueño. Intentando buscar el cuerpo de Katherine a su lado, se levantó abruptamente al no sentirla. Levantándose de la cama, Jackson la buscó en el baño, sin embargo, al salir de su habitación, fue informado por la servidumbre de que su amada se había marchado muy temprano sin avisar a donde. Frustrado, regresó a su alcoba, Katherine nuevamente había huido de él, sin embargo, no lo haría por demasiado tiempo ahora que ella había aceptado ser su esposa…y que él se encargaría de que Henry Bennett lo supiera tan pronto como fuera posible.

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