Jackson Williams observó a su padre entrando sin su permiso a su departamento.
—Buenas días para ti también, padre, y me da mucho gusto verte tan inesperadamente, ¿Quieres que te ofrezca un té?, ¿O prefieres un vaso de whisky? — dijo Jackson con pereza.
El hombre se acercó a su hijo, y soltándole una bofetada que dejo colorada la mejilla de Jackson, lo miró con desprecio.
—Esto que estás haciendo no va a gustarle a la reina, sabes bien que tenemos protocolos que cumplir y tú te los has pasado a todos por tus enormes pelotas, no voy a consentirte este capricho, esa mujer no es digna de ser la esposa del futuro Duque de Sussex ni de ser parte de la familia real, lo sabes perfectamente, traerás deshonra a la casa real. — dijo el Duque con rencor.
Jackson miro a su padre desafiante; el pertenecer a la realeza no era el sueño que todos asumían que era, en realidad, era mucho lo que se tenía que sacrificar a cambio de tener aquella “privilegiada” posición, y los beneficios que conllevaba. Mirando a su padre, Jackson sonrió de medio lado sintiendo su mejilla dolerse mientras este lo miraba con desprecio, en verdad se estaba convirtiendo en una peste. El grande Guillermo de Sussex, era un hombre orgulloso en extremo, y eso, lo molestaba, sin embargo, estaba ya un paso por delante, siempre debía de estar un paso por delante para hacerse con lo que quería.
—Padre, vives en la era de las cavernas, lo de hoy es complacer a las masas que ya no piensan como tú lo haces. — dijo Jackson poniéndose de frente a su padre. — Hable con la reina personalmente antes de pedir la mano de Katherine, le hice ver que la monarquía no es vista con buenos ojos debido a sus tradiciones tan arcaicas y después del escándalo del príncipe heredero con esa bruja; mi matrimonio con una madre soltera será bien visto por los ojos de la sociedad que cada día desprecia más a la familia real, ella estuvo de acuerdo con mi perspectiva de las cosas, además, solo soy un Duque, no soy un príncipe en la línea de sucesión como si son mis queridos primos, así que ella acepto mi matrimonio con Katherine, incluso prometió asistir a la boda, dejare en alto la nueva moralidad de la monarquía, y por ende lamentablemente para ti, no podrás interponerte y tendrás que soportar el verme casado con la mujer que amo, no tienes alternativa. — terminó de decir Jackson.
—Eres un…
—Di lo que quieras, pero puedes llamar al palacio o solicitar una audiencia con la reina como mejor lo prefieras, y veras que no miento, no puedes hacer nada, así que será mejor para ti que me dejes tranquilo. Mi matrimonio con Katherine ocurrirá tal y como lo tengo planeado, y seguiré siendo el heredero de tu título, así que, no empeores las cosas y acepta lo que te digo, padre, de todos modos, no puedes evitarlo. — dijo Jackson interrumpiendo la perorata de su padre.
Guillermo de Sussex miro con mayor desprecio aun a su hijo. Tal vez la monarquía había aceptado aquella locura de manera superficial y solo para darle al pueblo lo que quiere, pero la realidad de las cosas era que su familia quedaría relegada en el momento en que su hijo y heredero tomara por esposa a esa diseñadora que ya tenía hijos de un matrimonio anterior; la reina poco a poco los iría relegando de sus deberes reales y, también, de algunos de sus muchos privilegios, y todo quedaría dentro de las puertas del palacio, nadie lo sabría y estaba seguro de que Jackson estaba consciente de ello, pero a su único hijo, no le interesaba.
—¿Tanta obsesión tienes a esa mujer?, ¿Qué la hace diferente de cualquier otra? — cuestionó el padre a su hijo.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Exesposa al ataque! Ceo, tengo a tus gemelos.