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Florecer en Cenizas romance Capítulo 195

Agustín soltó una carcajada.

—Sí, tienes razón.

—Agustín, tu abuelo sigue allá en Costa Esmeralda… ¿de verdad no necesitas acompañarlo estos días? —Fabiola lo miró de reojo, recordando que el abuelo de los Lucero aún seguía hospedado en la ciudad.

A Fabiola le parecía increíble que Agustín pudiera dejar a su abuelo en un hotel, como si nada.

—Ese viejo puede con todo, Karla está con él, no le hago falta. —Agustín bufó, todavía molesto por el hecho de que su abuelo hubiera ido a Costa Esmeralda a meterse en la vida de Fabiola sin avisarle.

—Ah… —Fabiola se acomodó más cerca de Agustín, sintiendo que, cuando él se enojaba, imponía bastante.

Sin embargo, Agustín jamás se había enojado con ella.

Después de un rato hojeando la guía sobre el embarazo, Agustín apagó la luz y abrazó a Fabiola para dormir.

Su respiración era pareja, y el latido de su corazón se sentía firme…

Fabiola se dejó arrullar por el ritmo de su pecho: el sonido de su respiración y el pulso fuerte que la tranquilizaba.

...

Hotel Las Dunas Doradas.

Karla iba de un lado a otro dentro del cuarto, mordiéndose los dedos por la ansiedad.

—Hermana, si Fabiola de verdad está embarazada, el abuelo de los Lucero ya no va a poder obligarlos a divorciarse.

Paulina contestó con voz grave, cargada de rabia.

—Inútil, ¿todavía no lograste deshacerte de ese niño?

—Agustín no se separa de Fabiola ni un minuto, no hay manera de hacer nada —Karla contestó, al borde del llanto.

—No te preocupes… —Paulina se le quedó viendo con una media sonrisa torcida—. El abuelo de los Lucero es muy desconfiado. Fabiola estuvo cuatro años con Sebastián, yo sé cómo manejar esto.

Paulina soltó una carcajada baja.

—Haré que Sebastián se aparezca diciendo que ese bebé es suyo.

—¿Y crees que el abuelo se lo va a tragar? —Karla no ocultó su preocupación.

—Por supuesto que sí. Después de lo que le pasó a Agustín años atrás, le agarró una manía tremenda a las mujeres. El abuelo solo permitió que se casara antes de que Karla regresara porque temía que terminara rechazando a todas las mujeres y la familia Lucero se quedara sin herederos. Alguien que siempre ha sido tan reacio con las mujeres, y de repente embaraza a una… eso da para sospechar. Si Sebastián aparece y se hace responsable, el abuelo va a estar seguro de que el bebé es de él.

Paulina hablaba con una seguridad escalofriante.

Los ojos de Fabiola brillaron al instante y, casi por impulso, corrió a abrazarlo fuerte.

Por un segundo, había pensado que Agustín la había dejado sola porque Anahí lo necesitaba otra vez.

—¿Te parece bien desayunar un sándwich de bistec con huevo? —Agustín la cargó con un abrazo de oso, hablándole con tono de consentirla.

Tenía puesta ropa cómoda para estar en casa, el cabello un poco despeinado, y ese aire relajado que lo hacía ver aún más atractivo.

De pie, parecía que irradiaba luz propia...

Qué guapo se veía.

No era culpa de Fabiola si se le hacía agua la boca. Ese tipo era un peligro andante para cualquiera con ojos...

Sin poder evitarlo, Fabiola aceptó para sí misma que estaba completamente cautivada por él. Quería besarlo.

—Señor, el abuelo ya llegó. —De pronto, Sofía cruzó la puerta, acompañando al abuelo, a Anahí y a Vanessa. Entraron de golpe, mientras ella intentaba disimular la incomodidad.

El abuelo había ordenado no avisar nada. Quería sorprenderlos y asegurarse de que Fabiola y Agustín de verdad dormían juntos.

Por eso, todos se toparon de frente con la escena: Fabiola literalmente colgada del cuello de Agustín, ambos a punto de besarse, sin preocuparse de nada ni de nadie.

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