Entrar Via

Florecer en Cenizas romance Capítulo 223

Incluso Carlos empezaba a dudar, preguntándose si ese tipo solo estaba teniendo un episodio, en vez de estar actuando con intención.

Sin embargo, Frida y Tomás conocían el secreto detrás de la muerte de los padres de Karla; sabían bien que ese tal Kevin era un experto en fingir.

—¿Y si solo fue una coincidencia? —Carlos miró a Tomás, buscando una explicación.

Él había solicitado permiso para que Tomás y Frida pudieran ver a Kevin, quien ahora estaba bajo tratamiento obligatorio en el hospital psiquiátrico.

Kevin ya había recuperado la lucidez. No soltaba palabra sobre lo sucedido, solo lloraba y repetía que no sabía nada, que no podía controlarse.

—Podría ser solo un tipo común, alguien enfermo que ataca al azar, pero ¿de dónde sacó el veneno con el que intentó matar a Fabiola? Ese producto está prohibido en el mercado —Frida encaró a Carlos, sin ocultar su desconfianza.

Carlos asintió, sabiendo que ese era el verdadero meollo del asunto.

Le había preguntado a Kevin muchas veces, pero él no soltaba prenda. Solo insistía en que lo había olvidado todo, que no recordaba de dónde había salido esa jeringa…

Al no poder sacarle nada, y considerando sus frecuentes episodios, no les quedó más remedio que enviarlo al hospital psiquiátrico.

—Ese tipo está fingiendo —Frida soltó una carcajada amarga.

Carlos se quedó sorprendido.

—¿Tú crees que está fingiendo? Pero los doctores aseguran que sí está enfermo…

Al principio, Carlos también pensó que era pura actuación, pero después de interrogarlo tanto y no encontrarle ni una grieta al cuento, empezó a dudar.

—Yo tengo experiencia actuando —Frida arqueó una ceja—. Su nivel es bueno, pero cree que tener un episodio significa solo hacer locuras y ya… —Le lanzó una mirada a Tomás—. No deberíamos dejarlo salir del hospital por ahora. Más adelante, podemos probar algo con él.

Tomás asintió, marcando la pauta.

Frida avanzó unos pasos, pero de pronto se detuvo y volteó a mirar a Carlos.

—¿Cómo me llamaste hace rato?

Fabián era el as bajo la manga del viejo, reservado solo para la verdadera Karla. Si ahora lo movía, era porque el viejo ya sospechaba que Karla no era quien decía ser.

Frida se quedó un momento pasmada, mirando a Tomás.

—¿Tú crees que deberíamos contarle a Roberto sobre Fabiola?

Tomás negó con la cabeza.

—Entre menos sepa, menos peligro corre Fabiola. Alrededor de Roberto no hay nadie de fiar.

Con la situación actual, ni siquiera Roberto podía salvarse a sí mismo.

Frida asintió, convencida.

—Tienes razón. Si no pudo proteger a su hijo ni a mi hermana, tampoco me fío de que pueda cuidar a Fabiola.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Florecer en Cenizas