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Florecer en Cenizas romance Capítulo 388

Firmeza Global

Agustín estaba recostado en el sofá, disfrutando tranquilamente de su merienda.

Facundo entró al despacho agotado, apenas terminaba una junta y parecía que no tocaba el piso de tantas vueltas que daba. Se dejó caer en el sofá y soltó:

—Señor Agustín, ¿cuándo va a tomar usted el control de Firmeza Global de manera oficial? Últimamente la empresa está creciendo muchísimo, el trabajo no da tregua.

Agustín le lanzó una mirada calmada.

—¿No tienes sueldo, ni bonos, ni acciones?

Facundo se atragantó un poco.

—No, no es que me queje… De verdad disfruto las horas extra, amo las juntas… Lo que pasa es que me preocupa verlo tan relajado, no vaya a ser que se aburra.

Agustín agitó el celular que tenía en la mano.

—Estoy platicando con mi esposa, no tengo ni pizca de aburrimiento.

Facundo rodó los ojos y volvió a tumbarse en el sofá, fingiendo que estaba muerto.

Estaba tan agotado que sentía que se iba a desmayar, y para colmo tenía que ver al jefe presumiendo lo enamorado que estaba. Pero bueno, ¿quién le reclamaba algo al jefe?

—No puedo intervenir en las decisiones de Firmeza Global por ahora. Mi manera de trabajar es muy distinta a la tuya, y si me meto, la gente lista lo va a notar de inmediato. Así que, por ahora, te toca cargar con todo. Si te ves rebasado, exprime a Emilio —Agustín arqueó las cejas, divertido.

—¡Sí puedo con todo! —Facundo se apresuró a contestar, ni de loco le iba a exigir más a Emilio. Ese tipo, aunque ahora fuera su asistente, seguía arrastrando los vicios de su tiempo como mano derecha de Agustín. Facundo ni siquiera se animaba a darle órdenes.

Por ejemplo, la noche anterior, durante una cena de negocios, Facundo hizo una pausa en medio de una frase y Emilio, interpretando cosas donde no las había, le consiguió una celebridad de tercera para acompañarlo... Por poco y termina en un escándalo.

Y como si eso no bastara, al regresar a casa esa noche, Facundo estornudó una sola vez y Emilio decidió por su cuenta apagar el aire acondicionado... ¡y hasta bajó el interruptor de la luz! Facundo se despertó en la madrugada, cocinándose en su propio sudor, sin poder encontrar la caja de fusibles. Una noche de sauna gratis.

—Deja que Emilio te lleve a relajarte esta noche —le dijo Agustín con segundas intenciones.

Facundo se enderezó en el acto, agitando las manos.

—Señor... Facundo de Firmeza Global ya contactó a Agustín y lo convenció de invertir en sus proyectos —Julián no tuvo más remedio que marcarle al tipo que estaba detrás de todo.

—Te dije que le sacaras hasta el último peso a Agustín, pero en vez de eso, lo mandaste directo con la competencia, bruto —la voz al otro lado de la línea sonó claramente molesta.

Julián tragó saliva y no se atrevió a contestar.

—Haz lo que sea necesario, pero Agustín no puede invertir en Firmeza Global, ¿entendiste?

El misterioso interlocutor colgó sin esperar respuesta.

Julián se secó el sudor de la frente. No le quedaba de otra más que cumplir primero con lo que Sebastián le había pedido: entregarle las acciones que le correspondían. Después, ya vería cómo usar a la mamá de Sebastián para tenerlo controlado.

—Sebastián, ven a mi oficina —le marcó por teléfono.

Sebastián entró y lo miró de forma inquisitiva.

—Acepto darte las acciones, pero primero tienes que traer la inversión de Agustín —le soltó Julián, que tampoco era ningún ingenuo.

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