Entrar Via

Impacto italiano romance Capítulo 11

—Dominic Lombardo, mi querido amigo, el más mujeriego de todo Gran Bretaña, cuéntame, ¿cómo va tu situación con Alessandra? ¿Ya la conquistaste? —preguntó Bruno con curiosidad, mientras cenaban juntos ese domingo, en un distinguido restaurante de la ciudad.

—No ha pasado nada, todavía—respondió el poderoso castaño—. La señorita está haciéndose la difícil, pero, ya caerá, te lo garantizo.

—Sabes, el otro día me topé con Paulina en la agencia, nos tomamos un café juntos y estuvimos conversando un rato, parte de la charla estuvo relacionada con Alessandra, quise indagar un poco sobre ella y solo obtuve buenas referencias por parte de su amiga—. Yo no creo que se esté haciendo la difícil, más bien, creo que es una chica a bien, culta, como pocas, no del tipo que le guste divertirse con los hombres, o más bien, del tipo de mujeres con las que a ti te gusta divertirte. —Y no lo digo por lo que dijo Paulina, sino, por lo que yo mismo he percibido desde que la conozco.

—Bruno, son amigas, ¿esperas que se delaten la una a la otra? —No te dejes engañar, todas son iguales, todas, sin excepción—. Les gusta hacerse las interesantes, les encanta llamar la atención y que andemos tras ellas, lo que no me cabe en la cabeza, es ¿para qué hacen las cosas más difíciles, si al final terminan en el mismo lugar? Solo es una pérdida de tiempo y no me gusta lidiar con eso.

—¿A demostrado Alessandra ser ese tipo de mujer? quiero decir, ¿te ha dado motivos para que pienses así de ella?

Dominic lo consideró unos instantes, la pregunta lo tomó un poco por sorpresa.

—Pues no, no tan abiertamente como otras, parece ser un poco tímida o eso quiere aparentar, de igual forma, yo sé que es tal cual las demás, todas cortadas por la misma tijera—. Pero ¿por qué tanto interés en ella, Bruno? —Me extraña que te hayas tomado la molestia de investigarla—señaló Dominic contrariado, al notar tanta inclinación por parte de su amigo.

—No es nada en especial, es solo que, me agrada, es una buena chica, aparte, también tenemos una amiga en común y bueno, tampoco me gustaría verla mal—. Creo que deberías dejarla tranquila, hay mujeres por todos lados, no sé por qué te has obsesionado con ella.

—No me he obsesionado con nadie, que le haya insistido un par de veces, no significa que tenga alguna obsesión, simplemente, me gusta, es todo, es atractiva como cualquier otra y no es que vaya a rogarle toda la vida, mujeres son lo que más tengo de sobra.

—Por eso lo digo, habiendo tantas a tus pies ¿por qué no la dejas en paz de una vez? Además, yo creo que a Vittorio le interesa.

—¿Cómo? —cuestionó el magnate, propinando inconscientemente un golpe sobre la mesa, que a más de alguno de los comensales alrededor, sobresaltó.

—¡Cálmate! — le exigió Bruno al verlo alterado—¿Qué diablos pasa contigo, Lombardo? — lo riñó serio.

—¿Acabas de insinuarme que a Vittorio le gusta Alessandra? —insistió Dominic molesto, ignorando las palabras de su amigo.

—Sí, es lo que dije—afirmó el empresario, mirando a su alrededor apenado—. La gente tenía los ojos fijos sobre su mesa. —¿Podrías calmarte? Estás atrayendo la atención de todos, ¿quieres salir mañana en primera plana?

Dominic, consciente de que se excedió demasiado con su comportamiento, decidió calmarse, no había motivos para estar así. ¿Por qué le molestaba tanto que su hermano gustara de ella? Después de todo, no quería nada serio, él solo quería una noche. Pero, ahí estaba el problema, si él también estaba interesado en ella, no iba a poder hacer lo que deseaba, ya que Vittorio, cuando se fijaba en una mujer, era en busca de algo estable, sin juegos o aventuras, por lo tanto, en ese sentido, ambos eran muy diferentes.

¡Carajo, Bruno tenía que estar equivocado!

—Explícame por qué piensas que mi hermano está interesado en Alexandra—. ¿Té lo ha dicho él?

—No, no me lo ha dicho así tan abiertamente, son solo suposiciones mías—. La mayoría de las veces que nos vemos, habla de lo bien que hace su trabajo, de lo mucho que le ha ayudado todo este tiempo que han trabajado juntos, de que no pudo haber conseguido mejor persona para el puesto y que aparte de guapa, es muy responsable, inteligente y muchas cosas más que no terminaría de enumerar.

—Pero eso no significa que le guste, quizás solo está satisfecho con su desempeño—expresó pensativo.

—No lo creo, nunca lo había escuchado hablar así tan bien de alguien, mi intuición de hombre me dice que está interesado—. Y bueno, quizás el sentimiento sea mutuo.

—¿Qué demonios estás queriendo decirme D'Conti? —interrogó Dominic nuevamente sobresaltado y con un leve, pero notable rubor en el rostro.

—Eso mismo que estás pensando, si Alessandra no te presta atención ¿no crees que haya la posibilidad de que sea porque esté interesada en tu hermano? —Normalmente las mujeres no se te resisten tanto, puede ser que Vittorio tiene algo que tú no y ese algo, la conquistó, listo.

—Deja de decir estupideces y mejor terminemos de comer para irnos de una maldita vez—replicó con el ceño fruncido, sintiéndose repentinamente contrariado.

—¿Son ideas mías o estás celoso? — lo provocó Bruno a punto de carcajearse.

—Desde luego son solo ideas tuyas—aseveró—¿Cómo se te ocurre que voy a ponerme celoso de eso? —Sabes perfectamente lo único que quiero, después, que ambos hagan lo que quieran con sus vidas.

—En ese caso y ya que no estás celoso, supongo que puedo comentarte algo más.

—¿Algo más? —frunció el entrecejo.

—Tengo la ligera sospecha de que Vittorio y Alessandra, ya tienen algo—. Los he notado extraños en varias ocasiones que he pasado a saludarlo, incluso, la última vez que pasé a verte, antes de irme, decidí acercarme también a su oficina, cuando entré, ella estaba dentro y los noté nerviosos, quizás solo fue impresión mía, aunque no lo creo, ayer que salí con ellos, los vi muy cercanos, demasiado, diría.

—¿Disculpa? ¿Cómo que ayer saliste con ellos? ¿Por qué rayos no me dijiste que iban a verse? —le reclamó irritado.

—No lo sabía, surgió de repente, estaba saliendo de casa de unos amigos, justamente a donde te invité y cuya invitación declinaste porque me dijiste que te verías con Viviane. Vittorio me llamó y me dijo que estaban en un Bar con Alessandra, Paulina y otros conocidos—. Tuve la intención de avisarte, pero, recordé que estabas teniendo una placentera noche, así que no quise interrumpirte.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Impacto italiano