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Impacto italiano romance Capítulo 28

CAPÍTULO XXVIII

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De: Dominic Lombardo

Para: AlessandraDSanti

Puede tomarse el día libre. Esté pendiente de su celular por si en algún momento la necesito.

Dominic Lombardo

Presidente Lombardo Enterprises Inc.

Enviado a las 6:15 A. M.

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Eso fue lo primero que Alessandra observó al abrir su laptop y revisar su email esa mañana de invierno. Un mensaje donde Dominic se limitaba a informarle, en pocas palabras, que no la necesitaría por todo ese día ¿Qué haría sola durante tanto tiempo en un lugar que no conocía? Peor aún, con el clima, ni siquiera podía salir a caminar un rato. Quizás descansar era una buena idea, total, casi no pudo conciliar el sueño en toda noche, esos ojos grises no la habían dejado dormir.

¡Qué mierda! pero más mierda era su carácter. ¿Cómo es que siendo tan joven tenía esos cambios drásticos de humor? Definitivamente que Dominic Lombardo, tenía serios problemas de temperamento.

El estómago le rugió a montones, así que pidió servicio a la habitación. ¡Vaya! Los lujos que podía permitirse, al fin y al cabo, después de todo no había sido tan mala idea acompañarlo en ese viaje, al menos había conocido Hong Kong y Francia, valía la pena aguantarle ese geniecito que se cargaba.

Disfrutó de todo lo suculento que le llevaron en aquella bandeja, madre de Dios, si bien podía comer un batallón de ahí. De tanto que comió, casi ni podía respirar. Sintió lástima al dejar todo lo que sobró, pero no le alcanzaba nada más, el estómago lo tenía a punto de reventar. Llegaron a retirar el servicio minutos luego y tras cerrar la puerta, se lanzó sobre aquella deliciosa cama, los párpados comenzaron a pesarle y fueron milésimas de segundos las que transcurrieron para que lograra caer rendida y perdida en brazos de Morfeo.

El móvil comenzó a sonar y sonar con insistencia, Alessandra apenas lo escuchaba a lo lejos, creía que estaba soñando, sin embargo, pronto sus sentidos se pusieron alerta y todavía con las ideas poco claras, tomó el iPhone que estaba sobre la mesita de noche, miró la pantalla, se sentó de golpe en la cama y de prisa respondió al ver de quién se trataba.

—Vi...Vittorio—dijo arrastrando las palabras.

—¿Alessandra? ¿Estás bien? —preguntó él al otro lado de la línea, al escucharla rara.

—Sí, sí, estoy bien.

—¿Estabas dormida? —lo escuchó reír.

Se ruborizó.

—No, no, por supuesto que no, estaba… terminando de arreglarme

Lo oyó carcajearse.

—Claro que no, estabas dormida, a mí no me engañas, ¿no trabajaste hoy con mi hermano?

La habían cachado. ¡Qué vergüenza!

—Me dio el día libre—confesó ya sin poder negarlo.

—¿Y por eso estabas aprovechando de dormir, supongo? —su tono era burlón, sabía que la estaba molestando.

—No tenía mucho de haberme quedado dormida, quizás unos pocos minutos—le mintió y casi se va de espaldas cuando vio la hora en el reloj de pared, eran las 14 horas, carajo.

—Si tú lo dices—volvió a reírse—. Bueno, llamaba para saber si todo marchaba bien y si mi hermano se ha sabido comportar, sabes a lo que me refiero.

—Ah, sí, de hecho, está todo bien, no te preocupes, no ha vuelto a molestarme. Me aseguró que regresábamos a Londres antes de navidad.

—¡Perfecto! —Cualquier cosa me la haces saber, ¿entendido?

—Entendido, ¿cuándo regresas tú a Londres?

—Probablemente el 24 por la mañana, ahora estoy en Alemania, hace unos días llegué.

—Oh, ¿necesitas algo en lo que te pueda ayudar? —Digo, no me has encargado nada de trabajo estos días.

—¿No tienes suficiente con el que te encarga Dominic? —se rio—. Y Gracias, pero de momento tengo todo bajo control aquí, de igual forma me asignaron a alguien si en dado caso necesito ayuda.

—Comprendo, si deseas algo no dudes en pedírmelo—se ofreció—. En cuanto a tu hermano, no ha estado tan exigente como parece ser, quizás no me tiene la suficiente confianza que a Clara—ahora fue ella quien rio.

—Y créeme, es mejor así, no vaya a ser luego te arrepientas de haberlo acompañado.

Los dos rieron.

—Ale, te dejo, hablamos luego, me alegra que todo vaya bien.

—Gracias por llamar Vittorio.

—Seguro... Ciao.

Suspiró, había dormido toda la mañana y parte de la tarde. Gracias a Dios no tenía ni una sola llamada de Dominic, tampoco mensajes, de cualquier modo, decidió ducharse y arreglarse. Tenía que estar preparada por si en algún momento del día la necesitaba, mientras tanto, saldría a dar una vuelta por la zona, había dejado de nevar y aunque seguía muy frío, bien abrigada podría salir.

Se decidió por un vestido azul oscuro entallado al cuerpo de mangas largas, le llegaba unos centímetros por arriba de la rodilla, lo combinó con unas botas altas de tacón en cuero café marrón, se colocó una chamarra también de cuero y del mismo tono de las botas, una bufanda a combinación, dejó suelto el cabello cayéndole en ondas sobre la espalda, se maquilló natural, brillo en los labios, se perfumó, tomó su bolso y bajó. Pasaría primero por el restaurante y después saldría a conocer un poco la ciudad. Tenía que aprovechar, valía la pena hacerlo, no todos los días tenía la oportunidad de ir a un viaje así y con todos los gastos pagados.

Eran aproximadamente las 15 horas y un tanto más cuando se encontraba almorzando sola en una de las mesas del restaurante, ya había terminado casi toda la comida del plato y se había quedado únicamente degustando el delicioso refresco de fruit punch que todavía le quedaba en el vaso, hasta que repentinamente una voz masculina la distrajo.

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