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Impacto italiano romance Capítulo 36

La bienvenida del Año Nuevo para ambos, fue poco satisfactoria, así como los siguientes dos meses que le transcurrieron de prisa. Ya estaban a comienzos de marzo y tal como había dicho Dominic la última vez que discutieron en aquella sala de juntas, no volvieron a hablarse a menos que fueran asuntos estrictamente laborales. Los dos mostraban una indiferencia irreconocible, como si nunca, entre ellos hubiese pasado algo. Era increíble la capacidad que tenían para ignorarse, para demostrar que nada importaba, para tratarse como personas desconocidas, que ni siquiera se tentaban a mirarse. El cambio fue magistral, rotundo y sobre todo...difícil.

Parecía inmaduro, tonto e infantil, pero lo que les ayudó a permanecer todos esos meses así, fuertes y distantes, fue evitando a toda costa el contacto visual, sí, exactamente eso, los dos sentían una enorme debilidad por los ojos del otro y podían sentir que con tan solo una mirada, todas esas barreras que habían levantado, se derrumbarían en cualquier momento.

¿Qué podía ser más doloroso que la indiferencia misma?

Alessandra era quien creía llevarse la peor parte, estaba perdidamente enamorada de un libertino. ¿Cómo llegó a enamorarse de todo lo que por mucho tiempo odió? Le huía a ese tipo de hombres y terminó fijándose en el peor de todos. A pesar de eso, no estaba dispuesta a demostrarle nada, sus sentimientos estaban seguros y bajo llave, con la misma displicencia y frialdad con que él la trataba, ella lo hacía. Sin embargo, seguía sintiéndose débil en su presencia y era por eso, por lo que tenía que mantener siempre esa distancia entre ellos, era lo mejor, lo más saludable. Paulina, quien ahora sabía mantenía una relación con Vittorio, había conseguido concretarle dos citas a ciegas, las dos fueron un completo fracaso y no precisamente porque los chicos fueran desagradables, al contrario, los dos eran muy apuestos y elegantes, pero mientras uno hablaba de él y nada más que de él, como si fuera la última maravilla del mundo, él otro la aburría con sus escasas palabras, si pudo sacarle tres frases y a cucharadas, había sido mucho, un aburrido total. Al final, no hubo segunda cita, con ninguno, cosa que no le importaba en lo más mínimo, prefería seguir sola.

Algún día llegaría el hombre de su vida.

Dominic nunca experimentó ese sentimiento de impotencia por el que atravesó esos últimos meses y que por ende, estaban acabando con el magnate orgulloso y autosuficiente por el que fue muchas veces catalogado. En todo ese tiempo, solo pudo estar con una mujer, una sola vez, él, un hombre apasionado y activo en el aspecto sexual, no podía pensar en otras, cuando solamente UNA, estaba en sus pensamientos día y noche. Era otra persona, irreconocible, muchas hermosas chicas desfilaban casi en sus narices y ninguna lograba el efecto que solían tener en él y con la única que logró involucrarse, fue debido a que tomó de más, luego de eso, celibato fue la palabra perfecta para describir su vida. ¿Insólito?, sí, ¿Desconcertante?, también, ¿Irreal?, sin duda, pero es que ya no se sentía el mismo, en efecto y aunque no lo admitiera, ya no lo era, el Dominic Lombardo de antes, estaba convirtiéndose en otra persona.

*******

—Feliz Cumpleaños mi niña querida, te amo mucho, no sabes cómo quisiera estar ahí contigo y abrazarte.

—Gracias mami, yo también quisiera que estuvieras aquí—respondió Alessandra llorosa—. Te extraño muchísimo.

—Y yo a ti hijita, siento que hace mucho no te veo.

—Igual yo, deberías venir a pasar unos días con nosotros, estoy segura de que Giorgio también te extraña mucho.

—Qué más quisiera yo que poder estar con ustedes, pero no puedo, tú sabes que no puedo dejar las obligaciones de la hacienda a nadie, tu tía ha hecho mucho ayudándome y no quiero abusar.

—Entiendo mami, veré si puedo ir este próximo fin de semana a verte—. Le preguntaré a Giorgio si puede ir también.

—Sería estupendo tener a mis dos consentidos y las personas que más amo en el mundo conmigo, aunque entiendo que sus obligaciones tampoco les permiten venir todo el tiempo—¿Ya te ha llamado tu hermano para felicitarte?

Alessandra rio.

—Fue el primero en hacerlo, ¿puedes creer que se apareció con Paulina, en la puerta de mi departamento, a medianoche, con un pastel y unas velas encendidas? —Fue todo un espectáculo.

—Tu hermano siempre tan único y tu amiga tan especial.

—Por eso los amo—. Giorgio se quedó a dormir, pero se fue muy temprano, me dijo que tenía una reunión importante, ni tiempo de desayunar tuvo.

—Me imagino, ahora que lo han promovido, es hombre muy ocupado—. Me siento tan orgullosa de mis dos hijos, no puedo pedirle nada más a la vida, ustedes dos, son mi mayor tesoro.

—Gracias mamá—aunque extraño muchísimo a papá, agradezco a Dios que tú sigas aquí todavía, no sé qué haríamos si nos faltaras también, ya de por sí, todavía me cuesta sobrellevar lo de mi papá—su voz se quebró.

—No llores mi niña, hoy es un día muy especial para ti y estoy segura de que a tu papá, no le gustaría verte infeliz—. Él siempre quería ver a su princesa contenta, hacía lo que fuera para verte en todo momento con una sonrisa en los labios.

—Lo sé, es solo que, lo extraño, hoy más que nunca.

—Yo sé, pero, piensa que desde donde está, para él sigues siendo la niña de sus ojos.

—Te amo mamá, gracias por amarme tanto, gracias por tus palabras.

—Yo también te amo a ti hijita, muchísimo—. Te dejo para que termines de arreglarte, supongo que estás preparándote para irte a tu trabajo.

—Sí, estoy en eso, en un rato me voy—. Gracias por llamarme mamita.

—Te llamaré más tarde, avísame cuando tengas tiempo, tu tía también quiere saludarte, pero ahora tuvo que salir.

—Claro, yo me comunico con ustedes más tarde.

—Está bien mi amor, que pases un feliz día y que lo disfrutes mucho.

—Gracias mami, un beso.

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