Vania sintió que el corazón le daba un vuelco y colgó el teléfono, presa de un pánico inexplicable.
No sabía a qué le tenía miedo. Su hermana se iba a comprometer con Hugo, y Julián le había tomado la mano para pedirle que, al igual que él, llamara "primo" a Hugo.
¿Cómo era posible que ahora Cristina estuviera casada con el hermano de Hugo, y ella hubiera terminado casada con Hugo, convirtiéndose en la cuñada de Julián?
El teléfono fijo de la oficina volvió a sonar. Vania supuso que era Julián, pero no se atrevió a contestar.
Tenía miedo de que, al descubrir la verdad, la realidad fuera mucho más cruel de lo que imaginaba.
El teléfono sonó dos veces y alguien contestó de inmediato, pero no desde su oficina.
La mente de Vania se quedó en blanco. ¿Cómo era posible que su línea estuviera conectada a la extensión de Hugo?
—Bueno... ¿eres tú, Vani?
La voz ansiosa de Julián resonó en el altavoz, pero del otro lado solo hubo un silencio sepulcral.
Unos segundos después, Vania escuchó la voz profunda y glacial de Hugo Yáñez.
—Te equivocaste de número.
Era evidente que Julián se había quedado helado. Hugo aún no colgaba.
A Vania le empezaron a temblar las piernas.
Mientras ellos seguían en la línea, ella levantó el auricular de su extensión y lo colgó de inmediato.
En ese momento, el tono de ocupado resonó en ambos lados de la llamada.
Hugo frunció ligeramente el ceño, con sus facciones afiladas y los labios apretados.
Colgó el auricular, pero sus ojos oscuros se quedaron clavados en el teléfono.
Miguel, que estaba a punto de quedarse dormido del aburrimiento, casi pierde el alma del susto al escuchar la llamada equivocada del joven Herrera y, sobre todo, ese familiar "Vani".
No sabía si era su imaginación, pero esa misma mañana, cuando Vanessa regañó a la secretaria Vania, Hugo Yáñez no tardó ni diez minutos en ordenarle a Recursos Humanos que la despidieran.
*¡Plaf!*
El portazo resonó con tanta fuerza que a Miguel le recorrió un sudor frío por la espalda.
El señor Yáñez estaba muy raro hoy.
Aunque, pensándolo bien, la señorita Vania estaba aún más rara.
Tras pensarlo un momento, Miguel sacó su celular, abrió sus contactos y marcó un número.
—Bueno, señora, parece que la esposa del jefe y el señor Yáñez tuvieron un problema grave. Es probable que haya divorcio.
Al caer el sol.
Hugo iba sentado en la parte trasera de una limusina, mientras Miguel le pasaba uno por uno los documentos de una fusión.
Eran contratos que ya habían pasado por todas las revisiones del corporativo y solo esperaban la decisión final de Hugo. Cualquier movimiento importante de la empresa necesitaba su firma para ser válido.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...