Esas palabras, frías y cortantes, se clavaron en el pecho de Vania.
Por primera vez en mucho tiempo, Hugo examinó a detalle esa mirada que siempre le había parecido interesante. Pero, en lugar de tristeza, dolor o melancolía —emociones que solía ver en ella—, hoy solo encontraba desconcierto total.
—¿Cubriéndome las espaldas? ¿Quién?
Vania no tenía idea de lo que él estaba hablando.
—Vaya...
Hugo resopló, sin intención de desenmascararla en ese momento.
Julián no era nadie para amenazarlo.
Lo único que a él le importaba era si Vania iba a seguir cumpliendo sus obligaciones según el acuerdo prenupcial. Con quién anduviera...
Le daba exactamente lo mismo.
Vania esperó un buen rato, pero él no dijo nada más.
En plena madrugada, la luz tenue solo iluminaba el rostro de Hugo, haciéndolo lucir como una estatua perfecta: hermoso, imponente y frío como el hielo.
Pero, a pesar de que las sombras resaltaban sus facciones increíbles, Vania no estaba de humor para apreciar su belleza.
¿Qué necesidad tenía de hacerse el misterioso? ¿Quería que le leyera la mente?
Con esa personalidad tan voluble, y sin ser ella adivina, ¿por qué no podía hablar claro y directo?
—He perdido la memoria.
Realmente no sabía cómo tratar con él.
Pero para Hugo, su sinceridad solo era un acto de descaro.
Él chasqueó la lengua. Su mano buscó instintivamente en su cintura, pero olvidó que solo llevaba una bata de baño.
La caja de cigarros estaba en la mesa de noche, a un par de pasos, pero al recordar que Vania no soportaba el olor a tabaco, se aguantó las ganas.
—Tener la cabeza estropeada no es excusa.
—...
Vania se quedó sin palabras.
Pensó que la tensión seguiría así por horas, pero Hugo ya había marcado un número frente a ella.
—Ven a Villa Ébano.
Vania empezó a sospechar que ese doctor le estaba buscando hasta la más mínima enfermedad terminal.
Hugo esperaba los resultados.
—La señorita Vania tiene una conmoción cerebral leve, pero todos sus demás signos vitales están perfectos. En cuanto a la amnesia, eso no se puede comprobar con estas pruebas. La medicina no tiene un tratamiento farmacológico para eso. En los casos de amnesia por trauma, la memoria puede volver a medida que el cuerpo sana, pero no hay garantías.
Hugo se había cambiado y ahora traía ropa de casa de color oscuro. La tela de algodón lo hacía lucir menos intimidante que cuando llevaba traje.
Estaba sentado en el sillón de la sala, sobándose las sienes con los dedos. Movió los labios y dijo con frialdad:
—O sea que no puedes confirmar si su amnesia es real o no.
Vania se ofendió. Decir que "no se podía confirmar" era lo mismo que llamarla mentirosa.
—Perdí la memoria y punto. ¿Por qué fingiría algo así? Además, ¿qué tan precisos son estos aparatos? Si no me crees, mañana mismo vamos a un hospital de verdad para que me examinen.
¿Con qué derecho la tachaba de mentirosa? ¿Qué ganaba ella inventando algo así?
Mateo, de pie a un lado, se acomodó los lentes y guardó un prudente silencio.
Hugo la siguió observando con esa mirada escrutadora. Cuando él no hablaba, la temperatura de la habitación parecía bajar varios grados, volviendo el ambiente asfixiante.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...