Antes de marcharse, consideró que debía dejarle una advertencia amistosa:
—Hugo, deberías ser un poco mejor esposo con Vania. Lo que estás tomando no es café, es medicina para la gripa.
En todo el mundo, solo sus amigos más cercanos tenían las agallas de burlarse de Hugo de esa manera.
Hugo casi escupe lo que tenía en el estómago.
Con la mirada oscura y llena de odio, se quedó mirando fijamente el fondo de la taza.
*¿Remedio para la gripa?*
*¿Acaso los sentimientos de Vania por Julián Herrera eran tan profundos?*
*No solo le bastaba con desafiarlo, ¿sino que ahora estaba tratando de envenenarlo?*
Mientras tanto, Vania estaba trabajando hasta el cansancio en su oficina. Al llevarse a la boca el remedio, lo escupió de inmediato.
*¿Café?*
*¿Dónde quedó su remedio para la gripa?*
Se quedó paralizada mirando la taza de café por cinco segundos, queriendo llorar.
*¿Le había llevado su medicina a Hugo?*
Como quería frenar el virus de golpe, había doblado la dosis, y cuando Miguel le pidió otro café, simplemente había servido más de su medicina y la había enviado.
Antes de que Vania pudiera lamentarse, Vanessa apareció contoneando las caderas y dando órdenes de cómo organizar su lugar de trabajo. Acto seguido, fue directo a la oficina de Vania para pavonearse.
—Señorita Vania, seguro no te esperabas que volviera. Para que te quede claro, fui compañera de escuela de la señora Cristina. Si creías que podías deshacerte de mí, te faltó experiencia.
Vania se sentía mareada y con la vista nublada a causa del resfriado.
Pero al escuchar el nombre de Cristina, se activó de inmediato.
*¿Cristina estaba en la empresa?*
Eso era excelente. La última vez que había visto a Cristina fue cuando ella y Hugo se comprometieron, y Vania había asistido como la novia de Julián.
Quería preguntarle a Cristina qué había pasado exactamente hace cinco años.
Nada más salir de su oficina, Vania se encontró de frente con una mujer alta, vestida con un traje de diseñador, rodeada por varios altos ejecutivos de la compañía.
—Señora Cristina, qué sorpresa tenerla por aquí.
Todos los ejecutivos hacían reverencias, mostrándole un respeto absoluto a Cristina.
El corazón de Vania dio un salto inexplicable, y olvidó de pronto a qué había ido.
Sintió un dolor agudo en el pecho y huyó de allí de inmediato.
Hugo, sentado en su sillón de piel, miraba a la elegante y refinada mujer frente a él, frunciendo el ceño.
—Tenía tiempo de no venir a la oficina, y vine a verte. Vanessa es una antigua compañera mía y siempre ha sido leal a la empresa. Quería pedirte el favor de que le permitas volver.
La voz de Hugo se mantenía calmada.
—La empresa le pertenecía a César, y tú eres su viuda. Tu palabra es ley.
Cristina sintió un calor en el pecho. Se acercó más a Hugo y le habló con voz suave:
—Sé que Vanessa ofendió a mi hermana. El asunto de que Lunita donara sangre para mi hijo seguramente dejó resentida a Vania, y temo que mi intervención le provoque un malentendido.
Al ver que Hugo no mostraba ninguna intención de defender a Vania, Cristina se relajó.
Con sus dedos de uñas perfectamente arregladas, recorrió los hombros de Hugo de lado a lado y se inclinó hasta estar casi rozando su oído.
—Mi querida hermana, además de haber jugado sucio para seducirte, cuando tenía dieciséis años... intentó seducir a mi padre.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...