Una sombra de melancolía indescriptible cruzó la mirada de Hugo. Cristina esbozó una sonrisa.
—No hay problema si nos vamos juntos. Después de todo, Lunita ya es casi parte de la familia Yáñez.
Luego, como si de pronto recordara algo, rectificó:
—Perdón, me equivoqué. Es casi parte de la familia Leal. La hija de crianza del señor Yago, ¿verdad?
Vania la interrumpió sin miramientos.
—No nos queda de paso y, además, tenemos nuestro propio auto.
Sin prestarle más atención a Cristina, y mucho menos a Hugo, se marchó directamente con Yago.
Una vez en el auto, Yago, temiendo que Vania estuviera triste, intentó consolarla.
—No te tomes a pecho las palabras de Cristina. Quizás el señor Yáñez tenga motivos que no puede compartir.
Él podía notar los ocasionales arrebatos de celos de Hugo, pero si de verdad sentía algo por Vania, su esposa, ¿por qué siempre protegía a su cuñada?
Vania se encogió de hombros con total indiferencia.
¿Tomárselo a pecho?
¿Por las tonterías que decía Cristina?
—Ella no se equivocó, Lunita es de los Leal, no de los Yáñez.
*¿Acaso los Yáñez tienen algún trono que heredar? Actúan como si llevar ese apellido fuera la gran cosa.*
Al ver que ella no tenía intenciones de seguir con el tema, Yago lo dejó estar.
Por una iniciativa local, un grupo líder como Grupo Nexo debía enviar representantes para participar en la tradicional carrera de remo de las festividades de la ciudad.
Yago le comentó sobre el evento a Vania y, al pasar a recoger a Luna Zapata, aprovecharon para mencionárselo.
A Lunita le brillaron los ojos de emoción.
—¡Sí! Pero, tío Yago, ¿qué es una carrera de remo?
Jamás había escuchado de eso y mucho menos visto una.
Yago miró a Vania con curiosidad.
—¿Nunca la han llevado a ver una?
Vania sintió una punzada de vergüenza; no tenía ni un solo recuerdo de su pasado.
Si Lunita decía que no lo sabía, entonces de verdad no lo sabía.
Sentía que Vania no era la mujer obsesiva que decían los rumores respecto a Hugo; solo veía en ella pasión por su trabajo y amor incondicional por su hija.
Él sabía cómo cuidar de alguien sin hacerle sentir incomodidad.
Por lo tanto, sonrió con tacto.
—Seguramente Lunita dice eso porque le ha faltado una figura paterna, no te preocupes.
A pesar de sus palabras, un rastro de decepción y nostalgia asomó en los ojos de Yago.
*Si tan solo hubiera conocido a Vania antes que Hugo, quizás todo sería diferente.*
Vania sonrió con disculpa, pero al mismo tiempo dejó escapar un suspiro de alivio.
Siendo madre soltera, no quería convertirse en una carga para un gran hombre como Yago.
En el corazón de Vania, él siempre sería como un hermano mayor muy querido.
Durante los siguientes días, Vania asistió puntualmente a Corporativo Alba. Sin importar cuán bonito pintara las cosas Cristina, Vania se dedicó a entregar informes sobre las fallas que había encontrado en el proyecto, corrigiendo un sinfín de irregularidades.
Entregó los documentos confiando en que Hugo no sería tan ciego o irresponsable como para ignorar el bienestar del proyecto solo por encubrir a su amante.
Pero la realidad demostró ser mucho más cruel: los cientos de documentos físicos que le habían costado cinco noches enteras de desvelo fueron rechazados sin contemplaciones.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...