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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 35

La mirada sombría y gélida de Hugo escaneó a Miguel de arriba abajo.

—¿Acaso tú también perdiste la memoria?

¿Desde cuándo sus subordinados tenían el descaro de darle órdenes?

Luna seguía mirándolo con ese gesto asustadizo.

Hugo sintió un nudo en el estómago. Frustrado, empujó a la pequeña hacia Miguel.

—Si eres tan listo, hazlo tú.

Y dándose la media vuelta, se alejó.

—...

Al escuchar la voz de Miguel, la maestra soltó un suspiro de alivio.

La presión opresiva que había sentido se disipó en cuanto Hugo se marchó.

Recibió a Miguel con una sonrisa amable.

—Usted debe ser el papá de Luna, ¿verdad? Ya vi que su mami no pudo venir hoy. Con todo el trabajo que debe tener y aun así se da el tiempo de venir por ella... ¿Usted también trabaja en el Corporativo Alba?

Al ver que Miguel hablaba con tanta confianza con Hugo, la maestra lo miró con renovado respeto.

Miguel soltó una risa nerviosa. ¡Ni loco se atrevería a hacerse pasar por el padre de la niña!

—Hubo un malentendido.

—Tío Miguel, ¿no vino mi mami? ¿Puedo no subirme al coche de mi papá?

Aunque Luna habló en un susurro, la maestra la escuchó perfectamente.

Miguel trató de consolar a la pequeña.

—Tranquila, tu papá no muerde.

La cabeza de la maestra era un caos total.

¿Luna era hija del intocable señor Yáñez del Corporativo Alba?

Entonces, la señorita Vania era nada menos que...

¿La señora Yáñez?

Miguel cargó a Luna y subió a la camioneta. Como de costumbre, Hugo ya estaba sentado en el asiento trasero.

Desde la perspectiva de la niña, el hombre era tan inmenso como una montaña.

Con su expresión impenetrable e intimidantemente apuesto.

Luna estuvo a punto de soltarse a llorar por el susto.

Sollozando suavemente, se aferró al brazo de Miguel, sin atreverse a acercarse a su padre.

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