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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 353

Vania permaneció inmutable en su asiento.

A Yago se le saltaron las venas de la frente. Apretó los puños con fuerza, luego los soltó y se puso de pie en completo silencio.

Javier, el abogado de Grupo Nexo que los acompañaba, se acomodó las gafas y miró a Luciano con una sonrisa desprovista de gracia.

—Señor Figueroa, vinimos a reunirnos con el señor Yáñez para avanzar en los detalles del proyecto. Si usted no tiene autoridad para tomar decisiones, le ruego que no nos haga perder el tiempo. Los ingresos por hora del señor Leal superan por cientos el salario que usted percibe en ese puesto. Si continúa con esta actitud infantil, me veré en la obligación de demandarlo en nombre del señor Leal.

A Luciano le bastó escuchar la palabra demanda para estallar.

—¡Leal, parece que tienes una adicción a demandar gente! Mi cuñado es Hugo Yáñez. ¿Qué crees que puedes hacerme?

El rostro de Vania se volvió de hielo.

—¿De verdad crees que Hugo te va a proteger toda la vida? —preguntó con calma.

Luciano soltó una carcajada burlona, ignorándola por completo.

—¿No ven quién está sentado aquí? Eso lo dice todo.

Yago y Vania se dispusieron a marcharse. Justo en ese momento, Hugo y Cristina hicieron su aparición.

Cristina sostenía un bolso exclusivo de última colección, una pieza que fácilmente rondaba cifras exorbitantes. Se veían muy cercanos; era evidente que Hugo la había acompañado de compras.

Al verlos, Luciano se infló de orgullo.

—Señor Yáñez, parece que ya no quieren hacer negocios con nosotros. No quieren hablar conmigo.

El proyecto anterior había sido un éxito, por lo que Yago prefería continuar la relación comercial para evitar tener que adaptarse a un nuevo equipo. Pero a juzgar por el trato, parecía una pérdida de tiempo.

Hugo tomó asiento. Luciano, de inmediato, bajó los pies del escritorio y adoptó una postura sumisa; no se atrevía a propasarse delante de él.

Cristina, por su parte, le regaló a Yago una sonrisa ensayada.

—Señor Leal, una disculpa. Estaba de muy mal humor y Hugo me llevó de compras para animarme, por eso nos retrasamos. ¿Cómo que Corporativo Alba no quiere cooperar? Sentémonos a charlar.

Yago no le devolvió la sonrisa. Su mirada cortante se posó en Luciano.

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