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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 367

Nadie esperaba que alguien de la talla del ministro Ximénez hiciera ese tipo de broma al conocer a Vania.

Y mucho menos que la pequeña Lunita interrumpiera de esa manera.

Todos se quedaron paralizados.

Después de tantos años de experiencia en las altas esferas, era la primera vez que el ministro, intentando hacer de casamentero, metía la pata tan estrepitosamente.

Una mujer tan joven y brillante como Vania ya estaba casada, y hasta tenía una hija de esa edad.

¿Acaso el señor Leal mantenía un matrimonio en secreto?

Dante Yépez también se quedó pasmado, pero por suerte, Yago intervino rápidamente para aclarar la situación.

—Por supuesto que no. Su mamá es como mi hermana adoptiva.

Dante soltó un suspiro de alivio imperceptible. El ministro Ximénez soltó una carcajada nerviosa, pero no pudo evitar preguntar:

—Señorita Zapata, ¿ella de verdad es su hija?

Esperaba que fuera un malentendido, pues era evidente que el director Yépez estaba muy interesado en Vania. Desde que los presentaron, no le había quitado los ojos de encima.

Vania no quería mencionar a Hugo Yáñez, así que simplemente asintió levemente.

Don Zacarías carraspeó con fuerza.

—Ministro Ximénez, yo solo quería presentarle a personas excepcionales. No intente robarme a mi gente, por favor.

El ministro sonrió avergonzado, pero al estar todos acostumbrados a manejar situaciones de alto nivel, el momento incómodo pasó rápidamente.

Una vez sentados, los meseros comenzaron a servir la comida.

Lunita era la que comía con más alegría, mientras Vania escuchaba atentamente la conversación a su lado.

—Señor Leal, en nuestra agencia revisamos a detalle su presentación. Fue realmente espectacular. La industria aeroespacial necesita avanzar con la tecnología actual. Señorita Zapata, he leído su investigación. El hecho de que su tecnología pueda anticipar fallas en los motores, la aviónica y los sistemas hidráulicos con decenas de horas de antelación es un avance monumental. Cuando supimos que venían a Riviera Esmeralda, el ministro y yo tomamos un vuelo de inmediato.

Aunque Dante Yépez sentía cierta decepción al saber del pasado matrimonial de Vania, reconocía plenamente su increíble talento profesional.

El ministro asintió enérgicamente.

—Exacto. Venimos a discutir la posibilidad de cooperar con Grupo Nexo. No sé si ustedes...

En realidad, estaban bastante ansiosos.

Habían escuchado que la segunda fase del proyecto ya estaba apalabrada con Corporativo Alba.

Pero al tratarse de un departamento clave de seguridad nacional, decidieron acercarse a Yago para intentar negociar antes de tener que imponer medidas extremas.

Esta tecnología era demasiado vital.

Yago sonrió con serenidad.

—Nuestra empresa ya no tiene intención de trabajar con Corporativo Alba. Mi abuelo me mencionó el interés que ustedes tenían. La señorita Zapata es nuestra directora de tecnología. Una vez que el acuerdo con Alba quede anulado oficialmente, ella se encargará de diseñar la estrategia del proyecto con ustedes.

Al escuchar las palabras de Yago, el ministro y Dante sintieron que el alma les volvía al cuerpo.

La familia Leal era, sin duda, una potencia tanto en la política como en los negocios.

Sabían mover sus fichas a la perfección.

Ambos soltaron un suspiro de alivio.

Vania le susurró a Yago:

—¿Así que ya tenías planeado colaborar con el gobierno?

Ella había temido que, por defenderla a ella, Yago hubiera arruinado su relación con Alba, perdiendo millones de dólares en el proceso.

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