Miguel se quedó asombrado por lo considerada que era Luna.
No estaba seguro de si Vania ya había regresado a casa, pero justo en ese instante recibió su llamada.
—Vania, voy en camino a llevar a la niña a la casa.
Miguel tomó un taxi y llevó a Luna de regreso a la mansión. En cuanto Luna vio a Vania, corrió a abrazarla, con su carita llena de preocupación.
—Mami, el tío Miguel me dijo que estás enfermita. Déjame ver, ¿dónde te duele?
En los recuerdos de Luna, su mami se quejaba del dolor de estómago varias veces por semana y siempre se veía muy adolorida.
A ella siempre le daban ganas de sobarle la barriga para que se sintiera mejor, pero su mami solía molestarse y la apartaba.
No era que le tuviera asco ni nada, simplemente Luna notaba que cuando su mami sentía mucho dolor, se ponía de muy mal humor.
Vania sintió que las orejas le ardían de vergüenza y Miguel se apresuró a explicar la situación.
—La niña se preocupó mucho al ver que no fue por ella, y pensó que usted ya no la quería. No me quedó más remedio que decirle que estaba enferma.
Conque era por eso. Vania temía que incluso Miguel se hubiera enterado de su bochornosa condición.
Si fuera así, quería cavar un pozo y esconderse en él para siempre.
—Te lo agradezco mucho, Miguel. Ya es la hora de cenar, ¿por qué no pasas y comes algo con nosotras?
Por primera vez en cinco años, Vania no le preguntó en dónde estaba Hugo.
En el pasado, Miguel siempre trataba de evadir a Vania a toda costa.
Cada vez que se enfrentaba a la mirada triste y resignada de ella, le daba un retortijón de estómago.
Al fin y al cabo, todos los seres humanos tienen corazón.
Y el sufrimiento de la esposa del jefe era evidente para cualquiera que los rodeara.
Incluso siendo hombre, a Miguel le parecía una verdadera crueldad la forma en que el jefe trataba a su esposa.
Si los dos hubieran aceptado que se trataba de un matrimonio por conveniencia y cada quien se hubiera enfocado en sus propios intereses, habría sido una historia muy distinta.
Pero Vania de verdad amaba a Hugo.
Y ese dolor de amar sin ser correspondida era un verdadero infierno en la tierra.
—No es necesario, tengo que regresar a la oficina.
Miguel se quedó helado unos segundos. Había preparado mentalmente mil excusas recicladas para encubrir al jefe, y esta vez ni siquiera había tenido la oportunidad de usarlas.
Vania no insistió. Le regaló una sonrisa y tomó la manita de Luna.
—Entiendo. Ve con cuidado.
La puerta principal se cerró suavemente y Vania llevó a Luna a la sala.
Durante todo el rato, Luna no dejó de preocuparse por Vania, notando que esta vez su mamá no la había alejado de su lado.
Vania no le había prestado mucha atención al hecho de que Hugo la hubiera recogido.
¿Acaso no era lo más normal del mundo que un padre pasara por su hija?
Pero ese tal Xavier era un nombre nuevo para ella. Nunca antes lo había escuchado.
Julián Herrera jamás le mencionó que existiera otra persona en la familia Yáñez.
—Es el hijo de la tía Cristina.
Vania casi derrama la bebida que tenía en la mano.
Tomó la mano de Luna con evidente exaltación.
—¿Me estás diciendo que Xavier es hijo de tu tía Cristina?
¿Con quién había tenido Cristina ese hijo? ¿Con César?
¿O acaso...?
¿Con Hugo?
Luna frunció la boquita y apartó su mano con un tirón.
—Mami, me estás lastimando.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...