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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 39

Cuando Vania llegó al Bar Victoria, Natalia ya la estaba esperando.

Llevaba un elegante blazer negro ajustado, combinado con una falda tubo que resaltaba sus piernas largas y estilizadas.

En una mano sostenía un cigarrillo humeante, con las uñas perfectamente arregladas, y con la otra sostenía una copa de licor.

Llevó la copa a sus labios rojos y dio un pequeño sorbo, dejando una sutil marca en el borde de cristal. Su presencia desbordaba un aura sensual e intimidante.

—¡Nati!

Vania casi no podía creer que la mujer despampanante frente a ella fuera su amiga.

Hace cinco años, ambas eran apenas unas jovencitas recién graduadas e inexpertas. Ahora, la seguridad y la frialdad que proyectaba Natalia la dejaban sin aliento.

Se sentó frente a ella, con los ojos llorosos por la emoción.

Natalia ni se inmutó. La miró de reojo con una frialdad cortante.

Unos minutos después, apagó el cigarrillo en el cenicero y soltó una risa burlona.

—La señorita Zapata por fin se acordó de mí. ¿Qué pasa? ¿Te dejaron tirada?

Ante aquel comentario ácido y lleno de sarcasmo, Vania se quedó de piedra.

No solo había cambiado el estilo de Natalia, sino que su actitud hacia ella era increíblemente hostil.

—Nati, ¿qué tienes? Somos mejores amigas, ¿no lo recuerdas?

Vania estiró la mano para tocar el brazo de su amiga, pero el rostro hermoso de Natalia solo mostró irritación.

—¿Amigas? ¿Te refieres a cuando te di la pésima idea de drogar a Hugo Yáñez, y te cubrí para que te metieras en su cama, y luego él me vetó del mundo legal por tres años enteros hasta que apenas hace dos años me levantó el castigo?

»Y tú, mi gran amiga, no fuiste capaz de decir una sola palabra a mi favor en todo ese tiempo. Cuando estaba en la ruina y a punto de pedir limosna para comer, ¿dónde demonios estabas?

»Ah, claro, estabas ocupada jugando a ser la señora de la casa y pariendo a la hija de Hugo. Pero por lo que veo, a ti tampoco te ha ido tan bien. Han pasado cinco años y el gran señor ni siquiera te ha dado tu lugar, y encima se pasea libremente con la viuda de su difunto hermano. Vania, esto es tu maldito karma.

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