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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 565

En el hospital, después de los exhaustivos esfuerzos de los médicos, Xavier finalmente despertó. Para lograrlo, el hospital tuvo que usar sangre de su propio banco de reservas.

Esta vez, Hugo no se había marchado; se quedó todo el tiempo acompañando a Cristina y a su hijo. Sonia y la señora Elena Figueroa también permanecieron en el hospital, aterradas de que el niño no lograra sobrevivir.

Mientras esperaban, Cristina lanzaba miradas furtivas a Hugo.

Mantenía la esperanza de que él cambiara de opinión y arrastrara a Vania y a su hija hasta allí, obligando a Luna a donar su sangre.

Pero pasaron los días, Xavier despertó, y ellas nunca aparecieron.

Aunque el hospital había logrado salvarle la vida al niño, Sonia comenzó a mostrar su fuerte descontento hacia Hugo.

—¿De verdad te divorciaste de Vania y por eso no pueden venir, o simplemente lo haces a propósito para protegerlas?

—Si el hospital no hubiera logrado salvar a Xavi, ¿tienes idea de lo graves que habrían sido las consecuencias?

Hugo seguía imperturbable.

—Ese es un asunto entre Vania y yo, no tienes por qué meterte. Xavi ya está fuera de peligro. De ahora en adelante, te prohíbo que vayas a molestar a Vania.

Cristina, que escuchaba claramente cada palabra desde un lado, se quedó petrificada.

¿Qué significaba eso?

—Hugo, no culpes a tu madre, todo esto es mi culpa —intervino Cristina, haciéndose la víctima—. Xavi fue golpeado por Luna y yo fui incapaz de protegerlo.

—Xavi es mi hijo, y Lunita es mi sobrina... pero la sangre de Luna está fresca y disponible en cualquier momento.

—Si algo tan terrible como esto vuelve a suceder... mi Xavi podría abandonarnos...

—Eso no va a pasar —la cortó Hugo con voz tajante.

—Mientras yo esté aquí, nada malo va a pasar.

Cristina no se atrevió a decir una palabra más.

La actitud de Hugo lo dejaba todo muy claro. Ni en sus peores pesadillas Cristina habría imaginado que Vania alcanzaría semejante estatus frente a Hugo, hasta el punto de que él protegiera tan abiertamente a esa mujer y a su hija.

Lo primero que hizo Xavier al despertar fue buscar a su madre.

Se arrojó a los brazos de Cristina, llorando a mares.

Al ver a su nieto tan asustado, Sonia apretó los dientes de rabia, mientras Elena intentaba consolarlo desde un lado.

—Papá Hugo... —sollozó el niño.

Al ver a Hugo, Xavier no pudo evitar empezar a quejarse.

—Fue esa niña llorona la que me pegó. Tienes que ayudarme a vengarme, quiero devolverle el golpe.

Hugo se acercó a él con el semblante gélido.

—Dime tío.

El rostro severo de Hugo hizo que el corazón de Cristina diera un vuelco. Ella estaba deseando que Xavier se quejara con Hugo para que este por fin castigara a Vania y a Luna.

Pero nunca esperó esa reacción.

Cristina se tragó su frustración, miró a su hijo y le dijo:

—Xavi, ya no puedes llamarlo papá Hugo, a partir de ahora debes decirle tío.

Elena estaba tan impactada que abrió la boca, pero no logró articular ni una sola sílaba.

Xavier torció la boca y se tragó todo lo que iba a decir.

A sus cinco años, el niño ya era bastante astuto para leer el ambiente.

Al ver la mirada sombría de Hugo, decidió callarse por completo.

—Ahora dime la verdad —exigió Hugo—. Entre Luna y tú, ¿quién golpeó primero?

Tan pronto como Hugo hizo la pregunta, Elena empezó a secarse las lágrimas fingidas.

—¡Por Dios, no hace falta preguntar! ¡Pues claro que fue esa mocosa de Luna! Mi Xavi es un ángel...

Hugo le lanzó una mirada fulminante a Elena.

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