Xavier se negó a moverse.
—¡Papá Hugo es mío! ¿Por qué dejas que ella se siente con él?
La abuela se quedó pasmada un segundo antes de explicarle con paciencia.
—Deberías llamarle tío, no papá. Suena muy feo. Él es el papá de Luna. Cristina, deberías enseñarle modales.
La abuela no estaba nada contenta. Y para empeorar las cosas, Sonia abrió la boca.
—Xavier lleva años llamando a Hugo de esa manera, no es tan fácil que se le quite la costumbre.
La abuela la fulminó con la mirada.
—Con más razón no podemos permitirlo. ¿Qué va a pensar la gente cuando crezca y siga llamándolo así?
Sonia cerró la boca.
Cristina, con los ojos llorosos, se hizo la víctima.
Vania fingió no escuchar la conversación. Cristina y Xavier seguían pegados a Hugo, y ella no iba a rebajarse a echarlos.
Además, le daba lo mismo dónde sentarse.
—Yo me quedo con Xavier, que Vania se siente enfrente.
Hugo habló con voz fría, sin mostrar ni una gota de afecto hacia su esposa e hija.
Vania lo miró de reojo y esbozó una sonrisa cargada de sarcasmo.
Ya se lo esperaba.
Él sabía perfectamente que todo esto era un intercambio de favores.
Así que podía proteger a Cristina sin ningún escrúpulo.
Seguro de que Vania no armaría un escándalo como la última vez.
Sabía que ella se portaría dócil y obediente.
La abuela torció el gesto.
Cristina bajó la mirada, fingiendo estar en un dilema.
Como si no supiera si obedecer a la abuela o a Hugo.
La abuela nunca imaginó que su nieto protegería tanto al niño de otro.
Xavier sonrió, triunfante.
—¡Papá Hugo es mío, solo mío! Ella no se lo merece.
—¡Xavier! ¿Qué forma de hablar es esa? No puedes faltarle el respeto a tu prima.
La abuela sentía que le faltaba el aire de la frustración.
¿En qué clase de monstruo había convertido Cristina a este niño?
Su querido nieto César era famoso por ser un encanto cuando era pequeño.
Nada que ver con la prepotencia y grosería de Xavier.
No se parecía en nada a César, seguramente había heredado la mala sangre de la familia de Cristina.
¿Acaso no sabía que estaban en la casa de los Yáñez y ella no tenía voz ni voto aquí?
Y encima se atrevía a quejarse con la abuela.
—¿Auto? ¿Qué auto rayaron? ¿Quién lo hizo?
Al ver que la abuela preguntaba, Luna se puso de pie y señaló directamente a Xavier.
—Fue él. El auto nuevo de mi mamá era color rosa, muy bonito, y lo usaba para ir por mí. Él le dibujó una tortuga fea y lo arruinó.
Xavier estalló en cólera.
—¡Llorona! Ese auto era horrible. Le dibujé la tortuga para que se viera mejor. No tienes nada de gusto, niña fea.
—¡Tú eres el feo! ¡Eres un gordo berrinchudo!
Luna le respondió sin titubear.
Su mamá sabía pelear y no le tenía miedo ni a su papá.
Así que ella tampoco le iba a tener miedo a Xavier.
El rostro de la abuela se oscureció al instante.
Clavó la mirada en Cristina.
—¿Qué significa todo esto?
Cristina sintió que el pánico la invadía.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...