Cristina colgó con una sonrisa de satisfacción.
La actitud de Hugo hacia Vania y su hija la dejaba tranquila.
Aún recordaba el dolor que sintió la última vez que Xavier terminó en el hospital; ella quería que esa mocosa de Luna le donara sangre, pero Hugo se negó diciendo que Luna también era su hija. En ese momento su corazón se oprimió.
Sin embargo, viendo la actitud de hoy, supo que se había preocupado por nada.
Aunque...
De todos modos, tenía que ser cuidadosa.
Intuía que los sentimientos de Hugo hacia Vania ya no eran los mismos de antes.
Por su parte, Vania se sintió reconfortada al obtener la confirmación de Hugo para asistir a la reunión escolar.
Ya podía imaginar la inmensa alegría en la carita de su hija.
Al día siguiente.
Vania vistió a Luna como una princesita.
Hugo se puso ropa casual, cómoda pero elegante, y los tres se dirigieron a la casa principal para ver a la abuela.
Al entrar, Sonia, Cristina y Xavier ya estaban allí.
Cristina creía que la abuela no invitaría a Vania a la cena.
Y mucho menos se esperaba que llegara en el auto de Hugo.
Sintió una punzada de celos, pero salió a recibirlos con una sonrisa fingida.
—Hugo, la abuela se la pasa diciendo que ya casi no vienes a verla, anda, ve a saludarla.
De manera natural, Cristina entrelazó su brazo con el de Hugo.
Al verlo, Xavier corrió con todo su peso y empujó bruscamente a Luna para quitarla del camino.
Se lanzó a los brazos de Hugo:
—¡Papá Hugo! ¿Por qué no fuiste a recogerme hoy?
Luego fulminó a Luna con la mirada.
Seguro fue por culpa de esta llorona, que todavía cree que puede robarme a mi papá.
Ni que se lo mereciera.
Llorona.
Hugo atrapó a Xavier en el aire, mientras Cristina seguía aferrada a su brazo. La imagen de la familia feliz de tres era innegable.
Vania estiró la mano para sostener a Luna, que casi cae al suelo por el empujón, y sus ojos se llenaron de furia.
—Lunita, ¿estás bien?
Luna negó con la cabeza, apretando sus pequeños puñitos.
El hijo de Cristina era despreciable.
Abrazó a Vania por el cuello y sus ojos grandes perdieron la timidez del pasado.
Le susurró al oído.


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