—Siga. No se detenga.
Hugo contuvo la marea de emociones que amenazaba con ahogarlo. Se negaba a creerlo.
Durante los pasados cinco años, Vania había hecho hasta lo imposible, incluso arriesgando su vida, para salvar su matrimonio.
Todas sus pequeñas manipulaciones, cada escándalo milimétricamente calculado para que él llegara a tiempo a salvarla, cada locura... todo había sido únicamente para que él pasara más tiempo con ella, para robarle un par de palabras.
Antes, Hugo despreciaba esa devoción enferma.
No sabía desde cuándo Vania parecía haber cambiado por completo.
Ya no lloraba, no hacía rabietas, no lo asfixiaba. Y no solo eso; había levantado un muro impenetrable, marcando su distancia, como si le aterrara ser relacionada con él o ser llamada 'Señora Yáñez'.
Le huía a la sombra de su estatus.
Hugo se dejó caer en el sofá, clavando sus ojos en el rostro tenso y angustiado de Vania.
El terapeuta sudó la gota gorda durante un largo rato, hasta que finalmente sacudió la cabeza.
—Lo siento mucho, señor Yáñez. Hice lo que pude, pero la paciente se niega rotundamente a seguir explorando esos recuerdos; su fuerza de voluntad es implacable. No puedo forzarla más.
Las disculpas no ablandaron el corazón de Hugo.
—Si no eres capaz, conseguiré a alguien que sí lo sea. Lárgate de aquí.
La aparente calma en su voz escondía un huracán de furia. Que estuviera conteniéndose no significaba que no estuviera a punto de estallar.
Dejar el trabajo a medias era peor que haber admitido incompetencia desde el principio.
Un sudor frío empapó al especialista. Con una sola mirada, Hugo era capaz de helarle la sangre a cualquiera.
Recogió sus cosas y salió volando de la oficina, dejando a Vania inmóvil en la cama.
Hugo se quedó velando su sueño en silencio. Diez minutos después, Vania finalmente despertó.
Sus miradas se cruzaron. Vania lo observó en absoluto silencio durante una eternidad, hasta que sus labios pronunciaron dos palabras:
—Mi amor...
Hugo se quedó pasmado. La enorme carga de ansiedad que le aplastaba el pecho se desmoronó al instante.
Avanzó a zancadas hacia ella, abrió los brazos, dispuesto a estrecharla con fuerza contra su pecho.
¡Plaf!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...