Entrar Via

Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 285

Varias empresas que participaban en la licitación se mostraron ansiosas por colaborar e invertir.

Hugo permanecía impasible en su asiento.

Vania no dejaba de fulminar con la mirada esa mano sobre su pierna; intentó apartarla un par de veces, pero Hugo no tenía la menor intención de soltarla.

Mientras tanto, alguien fue guiado hacia el asiento vacío junto a Cristina.

Ella no podía concentrarse en absoluto en la licitación, su mente solo daba vueltas intentando descifrar por qué Hugo se había ido a sentar al lado de Vania.

Su humor estaba por los suelos.

—Profesor Zavala, por favor tome asiento.

Cristina escuchó la voz del encargado y el reclamo del profesor.

—Se supone que voy con la gente del Grupo Nexo, ¿por qué me sientan aquí?

El profesor Zavala pensaba que su lugar estaba al lado de Yago.

El organizador lo miró apenado.

—Hubo un cambio de último momento, le pido paciencia, Profesor, la presentación terminará pronto.

El profesor bufó resignado, pero Cristina se llenó de entusiasmo.

¿Acaso no era esta una oportunidad caída del cielo?

Lo entendió todo: Hugo se había ido allá a propósito.

Quería dejarle el camino libre para que ella y el profesor Zavala pudieran hablar a solas.

El profesor Zavala era una eminencia en el mundo de la inteligencia artificial. Si lograba su respaldo, las ofertas por su robot de compañía se dispararían por los cielos.

Un solo socio no era nada; las inversiones y pujas de decenas o cientos de empresas le inyectarían un flujo de capital inmenso.

En realidad, Cristina no tenía la intención de llevar un negocio honesto, este proyecto no era más que una fachada.

Su único objetivo al registrar esa patente era recaudar fondos. Mientras lograra atraer el financiamiento, si el producto final tenía mercado o no, ya sería problema de los inversores.

Cristina se apresuró a saludarlo con una sonrisa.

—Profesor Zavala, qué gusto volver a verlo. Un placer.

El profesor tenía el ceño fruncido y miraba repetidamente hacia la derecha.

Seguía buscando a Vania y a Yago entre la multitud.

Cuando Yago le contó que Vania tenía un gran proyecto entre manos, con solo escuchar los detalles básicos quedó fascinado.

Mientras se mantuviera cerca de Vania, sus años de retiro serían sumamente entretenidos.

El profesor era un fanático empedernido de la tecnología.

Para un hombre de su edad, que ya gozaba de fama y fortuna, lo que le atraía no era el dinero, sino qué tan innovadora era la idea.

Y la visión de Vania le parecía fascinante.

Ya se imaginaba lo emocionante que sería su vejez probando todas esas novedades.

Poder sumarse a las nuevas tendencias tecnológicas antes de cumplir los sesenta lo haría morir en paz.

El profesor no quiso escuchar más estupideces.

Cristina aún no entendía que al profesor no le interesaba en absoluto hablar con ella.

Seguía intentando darle una explicación detallada sobre su robot de compañía.

Esperaba que después él hablara a favor de Corporativo Alba. Así, el proyecto ganaría prestigio, y ya podía imaginar los enormes dividendos que le dejarían sus acciones en la empresa.

Últimamente había notado que Vania ya no le depositaba dinero como antes, y también presentía que la devoción de Vania por Hugo se había desvanecido.

Necesitaba dinero urgentemente; no podía permitir que su liquidez se agotara, o de lo contrario...

El profesor Zavala no estaba prestando atención a ni una sola palabra de lo que decía Cristina.

Solo asentía por compromiso: "Sí, claro, ajá", sin dirigirle la mirada ni un segundo.

Cristina habló hasta que se le secó la boca y, al notar su desprecio, se calló enfurecida.

El profesor escupió maldiciones en silencio, fulminando con la mirada a Hugo, sentado junto a Vania.

Ese tipo no tenía el más mínimo tacto.

¿A qué hora iba a largarse de ahí y devolverle a su ahijada?

Si ya no reconocía su relación con Vania, ¿qué necesidad tenía de pegarse a ella como garrapata?

La desvergüenza en su máxima expresión.

Una vez finalizada la ronda de presentaciones del proyecto de Corporativo Alba, el anfitrión tomó la palabra para continuar.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama