Hugo la miró, dándose cuenta de que la firmeza en su rostro era absoluta; esta vez no habría segundas oportunidades.
Por fin cedió.
—Bien. Haz los trámites para que la organización venga. Buscaremos el momento para terminar con este matrimonio de una vez.
Vania asintió y tomó su bolso. Hugo reprimió la pesadez en su corazón y soltó dos palabras con inmensa dificultad.
—Nos bloqueamos.
La observó alejarse, notando cómo su caminar casi parecía dar saltitos de alegría al salir de la suite.
Hugo salió tras ella.
—¡Vania! ¿Qué demonios haces aquí? ¿Viniste a seducir a Hugo otra vez?
Cristina llevaba un buen rato intentando localizarlo. Él no había contestado ni una sola de sus llamadas ni mensajes.
Incapaz de soportar la ansiedad, se presentó en la oficina, solo para encontrarse de frente con Vania saliendo del cuarto de descanso privado de Hugo.
Ella misma había ido al Corporativo Yáñez en varias ocasiones. Sabía que esa suite tenía una cama amplia donde él descansaba.
Le había tirado indirectas, sugiriendo hacerle compañía cuando tuviera mucho trabajo, pero Hugo jamás la dejó cruzar esa puerta.
Y ahora resultaba que, en cuestión de días, la descarada de Vania usaba trucos baratos para meterse a sus oficinas.
Con la soga de sus deudas al cuello, el fuego de los celos, la ira y el pánico estallaron en el pecho de Cristina.
Vania la miró con cara de asco absoluto.
—Nadie quiere seducir a tu hombre. Quédatelo si tantas ganas le tienes. A mí no me interesa en lo más mínimo.
Cristina no le creyó ni media palabra.
—¡Acabas de salir de su suite y todavía lo niegas! Vania, ya están divorciados. Ya firmaron su Acta de Divorcio. ¿Por qué no te rindes? Él jamás te ha amado.
Hugo escuchó los gritos y, al salir, se topó con la actitud agresiva de Cristina.
—¿Estás ciega o loca? —disparó Vania sin piedad—. Que haya salido de ahí no significa que me haya acostado con él. Aunque bueno, en el pasado sí nos acostamos, hasta tuvimos hijos. ¿Te arde la envidia?
Cristina palideció, boquiabierta.
No solo por el atrevimiento de Vania, sino porque lo había dicho justo frente a Hugo.
Hugo estaba de pie justo detrás de Vania, con el rostro ensombrecido, mirándola fijamente.
—Hugo...
Cristina adoptó al instante su pose de víctima ofendida.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...