En una situación como esta, a excepción de ellos dos, cualquier otra persona en la base podía ser el topo.
Hugo manejó la situación de manera impecable y era evidente que no tenía la menor intención de involucrar a Dante Yépez.
—Director Yépez, entonces nos retiramos —dijo Vania.
Dante los observó alejarse con un nudo en el estómago, sintiendo un sabor amargo que no lograba tragar.
Apenas se dio la vuelta para regresar, cuando apareció Saúl Zúñiga.
Nada más bajar de su vehículo, Saúl disparó la pregunta:
—¿Se encuentra la Comandante Zapata?
Dante lo miró, incrédulo. Ya había suficientes problemas en el aire. El Comisionado Zúñiga era el colmo; con tantas mujeres en la ciudad, tenía que encapricharse precisamente con Vania para que fuera su nuera.
Tragándose su fastidio, Dante se preparó para lidiar con el júnior de la política.
—La Comandante acaba de irse. Se fue con el Comandante Yáñez, hace menos de cinco minutos.
Dante miró su reloj y, tras pensarlo un segundo, decidió revelarle a Saúl el destino de Vania.
La expresión de Saúl se desinfló por un instante, pero sus ojos no tardaron en brillar con interés.
—¿Con el Comandante Yáñez? ¿Acaso no están divorciados?
Dante sintió que le palpitaba la sien, conteniendo las ganas de insultarlo.
«¡Claro que sé que están divorciados, pedazo de idiota! Si te crees tan capaz, ve tú a meter cizaña para que se dejen de ver de una vez por todas».
Pero frente a Saúl, Dante tuvo que reprimir su furia.
—Sí, lo están. Pero noté que la Comandante Zapata iba de muy mala gana. Yo estoy tapado de trabajo y no puedo salir, pero si tienes tiempo libre, deberías ir a echar un vistazo.
Saúl no lo dudó ni un segundo.
—¡Por supuesto que iré! Escuché de los altos mandos que su problema llegó hasta las oficinas principales. Incluso les hicieron una visita domiciliaria y les concedieron el divorcio por autorización especial. Básicamente, es imposible que vuelvan a estar juntos.
Saúl miró al director y, de repente, le estrechó la mano con fuerza.
—Director Yépez, lo considero como un hermano mayor. Mi padre ya está gestionando mi traslado a su departamento. Si tiene tiempo, por favor, échele un ojo a la Comandante Zapata por mí. Si logro conquistarla, le deberé un favor enorme y le daré un buen regalo por hacer de celestino.
Sin esperar respuesta, Saúl subió a su auto y arrancó a toda velocidad.
Dante casi escupe sangre del coraje. Se quedó mirando el auto alejarse, tardando un buen rato en procesar lo que acababa de pasar.
«Mocoso insolente. Yo ni siquiera he resuelto mis propios problemas con ella, ¡y encima quiere que le sirva de cupido!».
Con el pecho apretado por la frustración, Dante regresó a sus labores de pésimo humor.
Mientras tanto, Vania, ya instalada en la camioneta de Hugo, le soltó de golpe:
—¿Qué demonios significó todo ese teatro en la sala de control?
Hugo, con ambas manos firmes en el volante, conducía a una velocidad constante en dirección a la escuela de Luna.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...