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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 9

Tras salir del Corporativo Alba, Vania decidió dirigirse directamente a la casa de la familia Zapata para visitar a su abuela.

A mitad de camino, su teléfono comenzó a sonar.

Era una llamada de su tío Pablo Zapata.

Al ver su nombre en la pantalla, se le cristalizaron los ojos.

Con todo lo que le había pasado desde el día de ayer, la frustración y la confusión la tenían al borde de las lágrimas.

Ansiaba desesperadamente hablar con un familiar en quien confiar, y su tío siempre la había tratado como a una verdadera hija, en especial tras el fallecimiento de su padre.

Contestó de inmediato.

—Vania, ¿acaso discutiste con el señor Yáñez?

Vania se quedó perpleja ante la pregunta.

*¿Discutir?*

La imagen que tenía de Hugo era la de un hombre que jamás desperdiciaba una palabra.

Entre ayer y hoy, él no le había dirigido más de cinco oraciones seguidas. A sus ojos, un hombre tan frío y calculador como él no perdería el tiempo discutiendo absolutamente con nadie en esta vida.

—Si sientes que es demasiado esfuerzo, puedes terminar con este matrimonio. Tu felicidad es lo más importante para mí. Mientras tu tío tenga un plato de comida en la mesa, te juro que ni tú ni Lunita pasarán hambre.

Las palabras de su tío la conmovieron profundamente, pero notó un tono inusualmente lúgubre en su voz.

Siempre lo había recordado como un hombre optimista y lleno de vida; jamás lo había escuchado tan abatido.

—Tío, ¿pasó algo grave?

Sintió un terrible presentimiento.

Hubo un largo silencio al otro lado de la línea. Cuando Pablo Zapata finalmente habló, lo hizo con evidente dolor.

—Las empresas que iban a firmar hoy con Empresas Zapata se echaron para atrás en el último minuto, todas dijeron que lo iban a "pensar mejor"...

Y los bancos con los que íbamos a renovar los préstamos este año... vencen en una semana, y los gerentes ya llamaron para decirme que "tienen complicaciones".

Pablo no pudo continuar. Vania no era ninguna tonta; unió los hilos de inmediato.

—¿Fue Hugo... Hugo Yáñez?

No podía creerlo.

Al regresar a su oficina, Vania se sentó frente a la computadora y empezó a buscar desesperadamente en internet cualquier información sobre ella y Hugo.

Era ilógico que, si estaba casada con él, no existiera ni una sola pista en la red.

Estamos hablando de Hugo Yáñez, la cabeza de la familia más poderosa de la capital.

Era el hombre que lideraba todas las tendencias y los titulares; cualquier cosa relacionada con él se volvía noticia nacional al instante.

Vania escribió "Hugo Yáñez boda" en el buscador.

Los resultados fueron una decepción total.

Luego, intentó buscar su propio nombre junto al de él, pero los únicos artículos que encontró mencionaban a Hugo asistiendo a foros económicos y eventos de negocios. Nada sobre su vida privada.

Literalmente, no existía la frase "esposa de Hugo Yáñez" en todo el internet. Lo más cercano era un par de tabloides amarillistas que especulaban sobre un posible "matrimonio en secreto", pero al abrir los enlaces, el contenido había sido eliminado o censurado.

Un escalofrío le recorrió la espalda mientras la realidad se asentaba en su mente.

De verdad estaba casada con él, pero era un matrimonio completamente oculto al público.

Y sin duda alguna, quien había impuesto esa condición era el mismísimo Hugo.

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