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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 346

En la casa Ibarra, todos la rodearon, pendientes de ella, preguntándole si estaba bien y si no le faltaba nada.

Kiara podía sentir con claridad la preocupación y el cariño de todos.

Y, como si lo hubieran acordado, nadie le preguntó dónde había estado esos días ni qué había hecho.

Solo se interesaban por si había comido bien, si había dormido bien.

Kiara les respondió a todos con paciencia, una por una.

El ambiente estaba cálido, familiar.

De pronto, desde la entrada se escuchó el tac-tac acelerado de unos tacones sobre el piso, con pasos alegres, acompañado por la voz emocionadísima de Pamela:

—¡Papá, papá! Miren. ¡Por fin llegó el vestido de noche que mandé hacer con el maestro Antonio Duarte en Milán! ¡Está perfecto! ¡Me encanta!

Con los tacones puestos, entró corriendo a la sala, feliz.

Detrás de ella venía Lucía, empujando con cuidado un maniquí cubierto con una funda antipolvo. También sonreía, claramente contagiada por la emoción de Pamela.

—Papá, mamá, voy a probármelo. ¿Me dicen si me queda bien? Mañana es la fiesta de mayoría de edad de Ellie; si hay que ajustar algo, tiene que ser ya…

Su voz se cortó en seco.

Vio hacia el comedor familiar, donde todos estaban a gusto, platicando.

Kiara estaba sentada en un lugar muy visible, y frente a ella los platos ya parecían una montañita de comida.

Era obvio que los demás le habían ido sirviendo, uno por uno, con sus propias manos.

Por un instante, la sonrisa de Pamela se le tensó.

Pero enseguida recuperó esa sonrisa dulce y amable, y caminó hacia Kiara con cara de felicidad.

—Ay, Kiara… por fin regresaste. No sabes cuánto te extrañaron estos días el abuelo, mis papás y Álvaro.

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