Entrar Via

Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita) romance Capítulo 516

"Ricardo"

Ya casi le estaba hablando a Lisandra para desistir de ir a ese bar con ella y su amigo, pero después de saber lo que pasó con Patricio decidí que era hora de ponerle fin a mi autocompasión, pues mi amigo me necesitaría cuando regresara de quién sabe dónde. Tampoco estaría mal salir un poco y conocer otras personas.

Me arreglé y fui a buscar a Lisa a casa de Flávio, quedamos en que dormiría en mi casa otra vez. Era una excelente compañía, agradable, divertida y ocurrente. Era muy fácil lidiar con ella y en el trabajo nos estábamos volviendo una dupla bien afinada. Toqué el timbre y esperé.

—Ahí está. —Flávio abrió la puerta, pero su sonrisa no llegó a los ojos. Me hizo entrar y cerró la puerta. —Dime una cosa, Rick, ¿qué onda entre tú y mi hermana?

—Relájate, Flávio, Lisa y yo somos solo amigos y puedes estar seguro de que no hay ningún otro tipo de interés. —Quería reírme de mi amigo protegiendo a la hermana que era una mujer linda, pero me pareció mejor no abusar de la suerte, pues Flávio era más grande que yo.

—Pero durmió en tu casa anoche. —Entrecerró los ojos.

—Y va a dormir hoy otra vez para que tú y Manu tengan privacidad. Quédate tranquilo que ella duerme en un cuarto y yo en otro. —Expliqué queriendo reírme.

—Está bien, estoy confiando en ti, no olvides que es mi hermana. —Flávio me advirtió. —Siéntate, parece que aún va a tardar un poco.

—¿Tú y Manu no se animaron a venir con nosotros? —Flávio sonrió.

—¿Y perder la privacidad que mi hermana nos está dando? Para nada. —Sus ojos brillaron.

Platicamos un poco sobre Patrício, Flávio tenía una corazonada de dónde podría estar, pero estaba tan preocupado como el resto de nosotros. Hablamos también sobre el hermano de Manu que apareció afuera de la empresa y me arrepentí de no haberme quedado con esas dos en la oficina hasta que llegara Flávio, pero no imaginaba que fueran a salir.

—¡Rick! Perdón, me retrasé un poco. —Lisandra apareció lindísima, con un vestidito corto que mostraba esas lindas piernas largas que tenía.

—¡Wow! ¡Lisa, estás fantástica! —La elogié y dio una vueltecita.

—¿Crees que voy a encontrar un galán hoy, Rick? —Preguntó toda animada.

—Nada de galanes, soy alérgico. —Flávio se quejó y Lisa rodó los ojos.

—No es ese tipo de galanes. Y nunca supe que tuvieras alergias a los gatos. —Lisa lo miró confundida.

—Sé qué tipo de galanes y es justamente el tipo al que tengo alergia. —Flávio miró serio a la hermana. —Rick, estoy confiando en ti, cuídala, pon a los felinos a correr y no toques ni un cabello de ella de forma inapropiada.

—¿Eres el hermano o el papá? —Me reí de su cara, no me imaginaba que fuera tan protector con la hermana.

—¡Me vale madres! No quiero ningún patán aprovechándose de mi hermana. —Flávio gruñó.

—Eso, Rick, ¡yo soy la que me voy a aprovechar de los patanes! —Lisa se rio y Flávio puso cara seria.

—Vamos ya, muchacha, antes de que tu hermano te amarre al pie de la mesa. ¿No los convenciste de venir con nosotros?

—No, la pareja de viejitos se va a quedar en casa cogiendo como conejos en celo. —Lisa se rio y Flávio la miró escandalizado.

—Mis amigos no son tu problema, Sabrina. —Lisandra respondió secamente.

—Le voy a avisar a tu mamá sobre el tipo de gente con la que te relacionas. —Sabrina amenazó.

—Ah, hazlo y aprovecha para contar que te vieron desnuda amarrada en la cama en el cuarto del hotel. Le va a encantar saber que andas comportándote como una puta, seguro se lo va a contar a tu mamá. —Lisa le devolvió la amenaza a Sabrina. —¡Ándale, perra, lárgate de aquí!

Sabrina se alejó con cara agria como si hubiera chupado limón. No tardó en acercarse un grupo de tres chicas pidiendo compartir la mesa con nosotros, ya que el bar estaba lleno. Aceptamos y fue muy divertido. Todas eran universitarias, jóvenes y llenas de aspiraciones. Nos reímos, platicamos, tomamos y al final de la noche, una de ellas me invitó a ir a su departamento.

—¿Y qué tal, guapo, extendemos la noche en mi casa? —La chica estaba un poco borracha y era bien bonita, pero aún no me sentía listo para eso, aún no me consideraba un hombre libre, aunque Taís hubiera cerrado definitivamente la puerta para mí.

—Querida, estás preciosa, pero el momento no es bueno para mí. —Me limité a decir eso y la chica solo sonrió.

—Es una pena, quién sabe otro día. —Me dio un besito en la boca y se fue con las amigas.

—¿Por qué la rechazaste? ¡Está guapísima! —Lisandra preguntó mientras caminábamos al carro. Ya nos habíamos despedido de PH que se subió a su propio carro y se fue.

—Porque aún no estoy listo para eso. —Respondí y mi amiga comprendió. —¿Pero y tú, por qué rechazaste a todos los hombres que te rodearon hoy?

—Porque tampoco estoy lista para eso. —Lisa sonrió y se subió al carro. —Ándale, vámonos porque voy a aprovechar esa cama maravillosa que me prestas y dormir hasta tarde mañana. —Era imposible no reírse de ella, siempre quejándose de que Manu y Flávio eran muy ruidosos. Me estaba gustando mucho su compañía y se había vuelto, en muy poco tiempo, una amiga muy querida, alguien importante para mí.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)