Entrar Via

LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 1016

Un profundo silencio inundó la habitación.

Yara no esperaba que su padre conociera los antecedentes de Patricio; la tomó por sorpresa, pero no le dio muchas vueltas al asunto.

Tras entregar los regalos a Hilda y a Mónica, corrió a acurrucarse junto a su abuela, actuando como una niña mimada.

—Abuela, hoy Patricio y yo caminamos por tres calles enteras solo para encontrar tu regalo, le pusimos muchísimo empeño. Tienes que abrirlo ahora mismo, quiero saber qué te parece.

—Está bien, mi niña, lo abriré enseguida. —Doña Isabel, incapaz de hacer esperar a la nieta que había visto crecer, desenvolvió el paquete.

Era un joyero de perlas adornado con tallados antiguos, desprendiendo un aire muy clásico y elegante.

—Qué hermoso joyero... Tienen muy buen gusto, me encanta.

Patricio observó con una mirada sombría cómo la anciana guardaba con cuidado esa caja que él había comprado al azar, tratándola como si fuera un tesoro invaluable.

«Qué buena actriz es esta vieja».

Si no supiera de antemano que la familia ya había dejado de valorar a Yara, casi habría caído en su trampa.

Al recibir el elogio, Yara se aferró al brazo de su abuela con entusiasmo.

—¡Qué bueno que te guste! Esta tarde, cuando lo compramos, alguien más intentó quitárnoslo. Tuvimos que esforzarnos mucho para convencer al vendedor de que nos lo diera a nosotros.

Don Hipólito, viendo que Patricio los trataba con tanto respeto, asintió con aprobación.

—Ya que estuvieron caminando toda la tarde, siéntense a descansar. Mateo y Patriciano ya están en camino; en cuanto lleguen, empezamos a cenar.

Patricio esbozó una leve sonrisa sin decir palabra.

Rafael también abrió su regalo de forma simbólica y luego se dirigió a Patricio:

—Los problemas de la familia Solís ya quedaron en el pasado, no nos incumben y no usaremos eso como excusa para oponernos a que estés con Yara. Sin embargo, ella es la hija que criamos desde pequeña. Tienes que cuidarla bien y no permitir que sufra. Si le haces daño, como su padre, no te lo perdonaré.

Aunque la forma en que Yara lo había llevado sin previo aviso fue inapropiada, ya estaban allí y no iban a echarlos a la calle.

Ya estaban juntos, y eso era lo único que él podía advertirle.

Patricio había pensado que al enterarse de su identidad, la familia Soler estallaría de furia o incluso lo correría del lugar.

Jamás imaginó que no solo no se lo reprocharían, sino que además aceptarían con gusto las baratijas que les había llevado.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA DESECHADA MANDA