A la mañana siguiente, estalló la noticia de que el Conde Aris había sido despojado de su título real y enviado al Tribunal de Seguridad para ser investigado.
Todo el País M quedó conmocionado.
El Conde siempre había sido un hombre afable, cortés y respetado. ¿Cómo era posible que le quitaran sus privilegios reales?
Pero, a medida que algunas fuentes internas comenzaron a filtrar información y tras la captura de Clemente Carrillo y Agustina Méndez, el rompecabezas de la verdad empezó a tomar forma.
Los oscuros secretos del Hospital Edson salieron a la luz. Cuando el público descubrió que ese lugar, antes considerado un santuario de caridad, era en realidad un centro de recolección de datos médicos creado por el Conde para traficar órganos a millonarios enfermos, la indignación popular no se hizo esperar. Asustados, miles acudieron a hacerse chequeos médicos.
Los resultados confirmaron los peores temores: a algunos les habían extirpado partes de sus órganos sin su conocimiento, mientras que otros presentaban extrañas anomalías en sus cuerpos.
El pánico se apoderó de la nación. Las calles se llenaron de multitudes que, pancartas en mano, exigían el castigo máximo para el Conde y la red de magnates que lo financiaban.
El Rey Alberto movilizó a toda la agencia de investigación y logró capturar a los millonarios que no alcanzaron a huir. Aplicando todo el peso de la ley del País M, fueron sentenciados: algunos a cadena perpetua y otros a la pena de muerte.
Esta acción apaciguó la furia de los ciudadanos, quienes desistieron de tomar medidas más drásticas.
M&R Global aprovechó el momento oportuno para lanzar un suplemento reparador que habían estado preparando con anticipación. Estaba dirigido específicamente a las víctimas de los procedimientos ilegales y a personas con deficiencias orgánicas congénitas.
Lo mejor de todo era el precio. Era tan accesible que casi todos los seguros médicos en el País M podían cubrirlo.
En cuanto el producto salió al mercado, se agotó en cuestión de horas.
Otras compañías farmacéuticas, intentando sacar provecho de la situación, buscaron comprar el medicamento al por mayor para revenderlo. M&R Global no se negó, pero exigió a los compradores firmar un acuerdo legal que les prohibía inflar los precios. Tras leer la cláusula, todas esas empresas se retiraron de inmediato.
Con esto, el prestigio de M&R Global en el País M se disparó por las nubes.
Durante una videollamada, Daniel y Julián le rindieron el informe completo a Roxana.
—Excelente, sigan monitoreando la situación. Por cierto, Daniel, no olvides ir al Centro de I+D y entregarle a mi hermano Darío la medicina que terminaron de sintetizar hace dos días.
Se trataba del antídoto que Roxana había desarrollado especialmente para Dulce.
Justo cuando terminaba de dar las instrucciones, tocaron a la puerta de su habitación.
—Señorita Roxana, el Señor me pidió que le avisara que los invitados ya llegaron. Puede bajar cuando guste.

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