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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 239

Sin embargo, por más divertido que fuera, no tenía ninguna intención de seguirles el juego.

—No me interesa. No voy a ir.

Ricardo creyó que ella se negaba porque estaba resentida de que no le ofrecieran de inmediato un cargo gerencial. Su tono se volvió un tanto recriminatorio.

—Escúchame bien, aunque eres mi hija, en la empresa Maldonado no existe el nepotismo. Todos los títulos y ascensos se ganan con mérito propio. Si logras resultados destacables en el nuevo proyecto, te aseguro que papá te recompensará.

Roxana, ya más que acostumbrada a la actitud arrogante del hombre, lo ignoró por completo, como si de una molesta mosca se tratara.

Se dirigió hacia la familia Sandoval y dijo:

—Puesto que Doña Beatriz ya está fuera de peligro, no me quedaré más tiempo.

Fernando y Verónica, notando la obvia frialdad entre ella y la familia Maldonado, y teniendo que ocuparse de los asuntos internos de la casa, no quisieron retenerla, así que le pidieron a Valeriano que la acompañara a la salida.

—Vamos, te acompaño —dijo Valeriano, mirándola con unos ojos habitualmente estoicos, pero que en ese momento revelaban algo menos de indiferencia.

Roxana no se negó, se dio la vuelta y se encaminó a la salida.

Al verse menospreciado una vez más, Ricardo apretó los puños a los costados.

¡Maldita hija desobediente!

Por su parte, Elena, aunque irritada, sentía sobre todo una gran satisfacción.

Había pensado que Roxana se estaba haciendo de rogar para sacarles mayor tajada, pero resultó ser una estúpida incapaz de ver la oportunidad que le servían en bandeja de plata.

Pero era mejor así; todo lo de la familia Maldonado debía pertenecerle únicamente a Alcira, ¡y nadie se lo quitaría!

Al igual que su madre, Alcira se alegró por la insolencia de Roxana.

«Como dicen por ahí, la mona, aunque se vista de seda, mona se queda. Siempre fingiendo ser digna e intocable».

¿Acaso creía que, después de rechazarlo tantas veces, su padre seguiría rogándole que se uniera al proyecto?

¡Ja, que siga soñando!

—Señor Sandoval, discúlpennos por favor. Roxana siempre ha sido muy testaruda y no le gusta acatar órdenes. Ya es tarde, así que no los molestamos más.

Caleb, que hasta entonces solo sabía que Roxana era familiar de Yara, jamás imaginó que se trataba de aquella hija adoptiva de los Maldonado de la que todos se burlaban.

De pronto, recordó algo sumamente importante y acudió a Verónica para confirmarlo.

—Tía, cuando Roxana llegó a la universidad, todos decían que era pariente de Yara. Pero viendo cómo Darío la defendía a capa y espada, no parecía tratarse de una simple familiar. ¿Podría... podría ser que ella sea la hija biológica que los Soler acaban de encontrar?

Verónica se sorprendió de su agudeza y esbozó una sonrisa enigmática.

—No te impacientes. Lo que es verdad no se puede ocultar, y lo que es mentira no se puede disfrazar. Pronto lo sabrán.

Si la familia Soler llegara a organizar un banquete oficial para presentarla, indudablemente invitarían a los Valente.

Caleb, siendo un chico inteligente, sacó sus propias conclusiones de inmediato.

Con razón siempre había notado que la actitud de Yara hacia Roxana era sumamente extraña, aunque no lograba comprender exactamente por qué.

Si eso era cierto, de repente todo cobraba sentido.

El público en general no lo sabía, pero las familias cercanas a los Soler estaban al tanto de que Yara no era hija biológica del matrimonio Soler, sino que había sido adoptada.

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