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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 413

Marina no paraba de regañarlo por haber abandonado el hospital siendo tan imprudente, cuando Rafael, al ver el rostro pálido de su hijo, se apresuró a obligarlo a sentarse.

Pero a Darío no le importaba su herida.

—Papá, Valeriano me acaba de llamar. Dijo que le pasó algo a Roxana y no logra contactarla. ¿Ella regresó a la casa con ustedes?

Nicanor, que en otras circunstancias habría saltado de alegría al escuchar esto, no pudo esbozar ni una sonrisa. Su esposa y su hija estaban en manos de criminales; no había espacio para celebrar.

Al escuchar la noticia, a Marina se le nubló la vista y sus piernas flaquearon.

—¡Marina!

Rafael la sostuvo justo a tiempo.

Ella apretó los dientes, aferrándose al brazo de su esposo, y clavó la mirada en su hijo.

—Darío... ¿puedes repetir eso? ¿Qué le pasó a Roxana?

Al ver la reacción de su madre, Darío confirmó que su hermana no había vuelto con ellos.

Antes de llegar, se había comunicado con don Abelardo, quien le aseguró que Roxana no estaba en la universidad.

¡No estaba en la escuela!

¡No estaba en la casa!

Sintió que el aire le faltaba, y el blanco de sus ojos se inyectó de sangre.

—Papá, mamá... —su voz se quebró—. Creo que... le pasó algo a Roxana.

Rafael y Marina quedaron petrificados.

—¡No puede ser! ¿No se fue a clases en la mañana? —murmuró Marina, negándose a aceptarlo.

—Así es, la vi salir temprano, ¿cómo pudo pasar algo? —exigió saber Rafael, con el corazón en un puño.

Aguantando el ardor en su hombro, Darío explicó en voz baja:

—Valeriano me dijo que estaba hablando por teléfono con ella. De repente, hubo un ruido extraño, la llamada se cortó y el celular quedó fuera de servicio.

Marina se tapó la boca, con los ojos llenos de lágrimas, y agarró a Rafael con fuerza.

Capítulo 413 1

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