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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 482

Yara sabía que Gisela había estado enamorada de Mateo desde la universidad y que sus sentimientos nunca habían cambiado. No pudo evitar bromear.

—Claro, siempre has sido su sombra. Donde esté él, ahí estarás tú.

***

El certamen de diseño de Maison Milán se llevaba a cabo en el interior de su exclusiva boutique.

Al ser la marca del momento, el local lucía una decoración majestuosa y sumamente lujosa.

Ricardo Maldonado, vestido con un traje nuevo, había dejado atrás la imagen de hombre acabado y furioso. Se le veía pletórico y lleno de energía.

Para asegurarse de poder comprar un buen regalo ese día, había empeñado sus alianzas de matrimonio y los relojes de lujo. Ahora llevaba consigo casi diez millones de pesos en efectivo, sintiéndose como un magnate.

A su lado caminaba Alcira Maldonado, también arreglada con esmero y usando un sombrero de ala ancha con un velo ligero.

Ella no tenía intenciones de asistir ese día, pero el miedo a no volver a ver a Cristián Mota la empujó a presentarse para seguir insistiendo.

Para ocultar las cicatrices de su rostro, se había aplicado una capa excesiva de maquillaje, lo que le daba un aspecto extrañamente pálido.

—¿No decían que el Grupo Maldonado estaba en quiebra y que hasta su equipo directivo había renunciado? ¿Cómo es que Ricardo Maldonado tiene el dinero y el tiempo para venir a un evento de Maison Milán en lugar de estar resolviendo su crisis?

—Ni idea. Las joyas aquí cuestan una fortuna. ¿De verdad tendrá con qué pagar?

Ricardo escuchó los murmullos y, con una sonrisa complacida, se acercó a los curiosos.

—Esos son puros chismes. Es cierto que mi empresa pasó por un bache y hubo algunos malentendidos con la Mansión Sandoval y la familia Soler, pero son cosas menores. Todo se resolverá muy pronto.

Al ver que lo miraban con escepticismo, su sonrisa se volvió más misteriosa.

—De hecho, el Grupo Maldonado está a punto de firmar un acuerdo con un poderoso conglomerado internacional. Los detalles se darán a conocer en cuanto cerremos las negociaciones, pero les aseguro que todos ustedes estarán invitados a la rueda de prensa en nuestra sede.

Alcira no estaba enterada de nada de eso.

Creía que la empresa ya no tenía salvación. ¡No se imaginaba que su padre estuviera negociando con un corporativo de talla mundial!

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