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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 485

En el área de descanso, hubo un imprevisto con Brenda.

Los nervios le provocaron unos fuertes calambres en el estómago. Desesperada, no tuvo más remedio que llamar a Yara.

—Yara, tú sabes que he esperado tres años por esta oportunidad. Ya no estoy en la Academia de Élite, así que este concurso lo es todo para mí. No solo define si puedo regresar a la clase principal, sino también la posición de mi madre y la mía en la familia Durán. ¡Por favor, modelo por mí, te lo ruego!

Con el rostro pálido, Brenda depositó todas sus esperanzas en su amiga.

Yara, que poco antes había visto el nuevo diseño de Gisela y pensado que era insuperable, de pronto clavó la mirada en la obra de Brenda: una exquisita creación rebosante de vitalidad que la dejó cautivada.

—Brenda... ¿tú diseñaste esto? Es verdaderamente hermoso.

Las palabras de su amiga lograron que la ansiedad de Brenda disminuyera un poco.

—Si de verdad te gusta, Yara, y logro llevarme el primer lugar con esto, te haré un diseño exclusivo. Te aseguro que todos morirán de envidia al verte.

Yara, a quien le fascinaba la idea de ser la envidia de todos, dudó por un momento. Sabía que Gisela quería ganar el primer lugar para impresionar a Mateo.

Pero sus ojos se oscurecieron con ambición.

—De acuerdo, haré todo lo que esté en mis manos para ayudarte.

Al escucharla, el rostro de Brenda se iluminó de gratitud.

Dado que las reglas no exigían que el propio diseñador fuera el modelo, cada participante era libre de presentar su trabajo como mejor le pareciera.

El nivel de los ocho finalistas era bastante parejo. Lo que verdaderamente definiría al ganador serían los pequeños detalles y la ejecución.

La presentación de las joyas se realizaba en orden ascendente, según las calificaciones preliminares.

—Vaya, el nivel de este año es espectacular. Se nota el prestigio de Maison Milán, no aceptan cualquier cosa.

Pero Brenda había logrado una armonía perfecta, demostrando una creatividad y un talento magistrales.

Sumado al encanto natural y juvenil de Yara, la obra adquirió una dimensión completamente nueva.

Valeriano notó cómo a Roxana le brillaban los ojos al admirar las joyas y memorizó discretamente el número de participante.

No fue el único; varias mujeres de la alta sociedad ya estaban preguntando quién era el diseñador.

Paula Rossi asintió con aprobación desde su lugar. Aquella obra era, sin duda, una fuerte contendiente para la corona.

Gisela, que había entrado a la final con el puntaje más alto, se sentía sumamente segura.

Pero al ver el diseño de Brenda, magnificado por la presencia de Yara, una fuerte punzada de alarma la recorrió.

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