No hacía falta que ella lo dijera, Ricardo ya se había dado cuenta.
Había pensado que había conseguido una ganga para poder presumir, pero lo habían estafado.
¡Esos dos asientos le habían costado más de tres millones de pesos!
—Ya, deja de quejarte. ¿No ves que hasta los líderes de la Mansión Sandoval, la familia Soler y M&R Global están aquí? Es un milagro que haya conseguido que alguien nos vendiera estos lugares. Hay muchísima gente importante que ni siquiera logró entrar.
De pronto, Ricardo divisó a Cristián Mota y a su madre. Su rostro rígido se relajó al instante y una sonrisa de satisfacción asomó en sus labios.
—Mira, la familia Mota ni siquiera consiguió asiento, están de pie. Queda claro que nuestro estatus sigue siendo superior al de ellos. Siéntate ya.
Alcira miró en esa dirección y, efectivamente, vio a Cristián y a su madre discutiendo acaloradamente con el personal del evento.
Curiosamente, sintió que el alma le volvía al cuerpo y hasta experimentó un toque de superioridad.
—¡Doña Marina y la señora Sandoval llegaron juntas! ¡Por Dios, qué elegancia!
—¡Guau, también vino el tercer joven de los Soler! ¡Qué guapo está Darío!
—¿Y quién es la chica que los acompaña? Parece que se llevan increíble, ¡mira cómo le sonríe Darío!
Alcira volteó por instinto y vio a Roxana Soler caminando codo a codo con Darío, entrando al recinto.
—¡Papá, mira! ¡Roxana vino con la familia Soler!
Ricardo, que ya se había sentado, se puso de pie de un salto con los ojos brillando de avaricia.
«¡Sabía que mi pequeña Roxana era brillante! ¡Logró que los Soler la aceptaran y la convirtieran en su futura nuera! ¡No me equivoqué con ella!»
Cuando vio que el grupo caminaba hasta la primera fila y tomaba asiento en los sofás semicirculares de honor, la emoción de Ricardo casi se desborda.
—Escucha bien, Alcira. Tu hermana ya ha sido aceptada por los Soler, ahora es parte de la élite. Ya no es la pobretona de antes. En cuanto termine el evento, te llevaré a saludarla. Aprovecha la oportunidad para pedirle perdón. Es una buena chica, seguro nos perdonará.
Alcira ardía de envidia.
Mientras ella se humillaba intentando que la familia Mota la aceptara, Roxana ya había conquistado a los poderosos Soler, paseándose públicamente con un galán de la alta sociedad como Darío y sentándose en el palco central que todos codiciaban.
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