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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 879

Pero justo cuando se dieron la vuelta para huir, una silueta delgada emergió de la oscuridad.

El viento nocturno agitaba su cabello, dándole un aspecto espectral bajo la pálida luz de la luna.

—¡Ahhh!

Uno de los hombres, aterrorizado, dio media vuelta y echó a correr.

Pero antes de dar tres pasos, recibió una patada tan brutal que salió volando hacia atrás y cayó inconsciente al instante.

—¡Fausto!

Héctor gritó al ver a su compañero tendido en el suelo.

Al darse cuenta de que no reaccionaba, se giró en posición de defensa y miró hacia atrás.

Frente a él, emergiendo de las sombras, apareció un hombre alto, de proporciones perfectas y un aura tan dominante que dejaba sin aliento. Era evidente que no era un tipo cualquiera.

—¡¿Quién demonios eres tú?!

—Eso no es de tu incumbencia.

La mirada de Valeriano era tan oscura como la noche misma.

Parecía una estatua tallada en hielo, emanando una presión abrumadora.

Héctor se dio cuenta de que no tenía oportunidad e intentó salir corriendo.

Pero, en un parpadeo, sintió un golpe seco en la nuca y se desplomó contra el suelo.

Roxana, para asegurarse, sacó dos pequeñas pastillas rojizas y se las metió en la boca a los hombres inconscientes.

—Es un sedante muy potente. Tardarán al menos veinticuatro horas en despertar. Tenemos tiempo de sobra.

—Pensaste en todo, Roxana —comentó Valeriano, impresionado.

Roxana le dirigió una mirada tranquila y le dijo con suavidad:

—Deja de adularme y búscales las identificaciones. Luego quítales la ropa. Tendremos que usar un poco de maquillaje para disfrazarnos y que no nos descubran.

—Claro que sí.

Valeriano, que no quería que Roxana tocara a otros hombres, se encargó de registrar los cuerpos él mismo.

En cuestión de segundos, encontró las placas de identificación.

Fausto era bajito y delgado, mientras que Héctor era alto y musculoso.

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